08 Oct 2025

Me desperté en Gaza y me dijeron que no gritara

Me desperté en Gaza y me dijeron que no gritara ¡Atención, gente de Vinyl Station! Hoy traemos una historia que nos toca el alma y…






Me desperté en Gaza y me dijeron que no gritara

¡Atención, gente de Vinyl Station! Hoy traemos una historia que nos toca el alma y nos obliga a reflexionar. Hace exactamente dos años, una fecha que quedó grabada a fuego en la memoria colectiva, el 7 de octubre de 2023, la paz de Israel se vio brutalmente interrumpida. Lo que comenzó como un día cualquiera, se transformó en un escenario de terror desatado por los ataques de Hamás. No solo hablamos de la pérdida de 1.200 vidas y el secuestro de otras 250 personas; también nos referimos a los horrores indescriptibles que vivieron muchas mujeres, incluyendo violaciones y torturas, tanto en el festival de música Nova como en los kibutz atacados. De las víctimas mortales, 300 eran mujeres, y otras 90 fueron secuestradas, sufriendo cautiverio que, según médicos y forenses, estuvo lleno de abusos.

En este panorama desolador, una voz se alza con fuerza y determinación: la de Ilana Gritzewsky. Esta joven mexicana, raptada del kibutz Nir Oz, comparte su desgarrador testimonio. Su novio, Matán, aún permanece secuestrado en Gaza, y se cree que sigue con vida. Ilana no solo busca encontrar a Matán, sino también romper el silencio que a menudo rodea las violaciones de guerra. Su experiencia es un golpe directo a la conciencia colectiva, especialmente a aquellas organizaciones que, supuestamente, velan por los derechos de las mujeres. “Yo pasé por abuso sexual y es una oportunidad para todas las organizaciones que protegen a las mujeres, pero ninguna se ha puesto en contacto conmigo. (Quiero) Preguntarles por qué nuestra historia es callada… ¿por ser judía? Hamás cometió abuso sexual el 7 de octubre. Y no van a callar mi voz”, exige Ilana, cansada de las dudas y el encubrimiento.

El Viaje hacia el Infierno: El Secuestro de Ilana

La mañana del 7 de octubre, Ilana fue secuestrada del kibutz Nir Oz, un lugar que de repente se convirtió en el epicentro de una barbarie inimaginable. Dos terroristas la llevaron a la Franja de Gaza en una moto, y desde ese mismo instante, el horror se apoderó de ella. El trayecto, aunque corto, fue el inicio de un calvario de abusos. El kibutz, además, fue invadido por civiles gazatíes que se unieron a la masacre, saqueando, quemando casas y desatando su odio contra los judíos.

“En el camino me empezaron a tocar, empecé a pasar por abusos sexuales y ahí fue cuando me desmayé. Física y emocionalmente ya no podía más. Me desperté en una casa destrozada, acostada sobre piedras, medio desnuda”, relata Ilana, compartiendo su vivencia con un grupo de periodistas en Tel Aviv. Las palabras son pocas para describir la brutalidad que experimentó. Al despertar, se encontró medio desnuda y rodeada por sus captores. Su ingenio y desesperación la llevaron a mentir, diciendo que estaba en sus días o embarazada, un intento desesperado por eludir la violación. Aunque logró evitarlo en ese momento, la furia de los terroristas se desató: le rompieron la cadera, le dislocaron la mandíbula, le quemaron una pierna con el escape de la moto y perdió el oído debido a las explosiones de granadas.

55 Días en el Cautiverio: Una Lucha Constante

El acoso y la tortura psicológica fueron una constante durante su cautiverio. “Uno de ellos, desde que llegué, me abrazaba y se me sentaba a mi lado. Me decía que era muy bonita, que así iba a ser mi vida, que me iba a casar con él e íbamos a tener hijos. Me robó mis pulseras, mis collares, mis aretes… Me apuntaba con el arma, le quitaba el cartucho y me la pasaba para que jugara con ella, como si yo fuera a ser uno de ellos en algún momento”, rememora Ilana, revelando la crueldad y el intento de manipulación por parte de sus secuestradores.

Durante los 55 días que estuvo retenida, Ilana perdió 13 kilos. Estuvo 40 días en una casa insalubre, infestada de cucarachas y ratas, y el resto del tiempo en el hospital Nasser, compartiendo un cuarto con otros rehenes, y en los infames túneles de Gaza. La vida en cautiverio era una tortura diaria: “Los terroristas se sientan todo el día contigo. Te leen el Corán, te piden que reces con ellos. No te dejan levantarte. Te dicen cuándo puedes ir al baño, cuándo no. Te dicen que a las seis ya no puedes hablar y que te tienes que ir a dormir. Eres su muñeco. Eres su títere. Estás dispuesto a cualquier cosa”, detalla la joven, quien había emigrado a Israel buscando seguridad, lejos de la violencia en México.

Los túneles, a más de 50 metros de profundidad, eran un infierno: “donde la humedad es tan fuerte que no puedes ni respirar y tienes que gatear entre piedras, cables, tornillos y vidrios”. Allí, Ilana coincidió con otros dos secuestrados, y los terroristas jugaron cruelmente con su esperanza, prometiéndole un reencuentro con su novio. “Me hicieron su muñeca, limpié cocinas, el túnel, los cuartos. Siempre me decían que, después, me iban a dejar verlo. Eso nunca llegó”, lamenta Ilana, quien finalmente fue liberada el 30 de noviembre de 2023. Pero aunque su cuerpo está libre, su alma sigue atrapada: “Aunque mi cuerpo esté aquí, mi alma sigue en los túneles. No tengo vida; vivo el secuestro día y noche”, solloza, con el peso de la culpa por Matán y los demás rehenes que dejó atrás.

Testimonios que Rompen el Silencio: El Proyecto Dinah

La historia de Ilana no es un caso aislado. Mazal Tazazo, otra joven que sobrevivió al festival Nova haciéndose la muerta, fue testigo de la brutalidad sin límites. “¡Ataron a las chicas desnudas, después de violarlas, una vez y otra y otra y otra…! ¡En grupos! ¡Y no es solo que las violaran y mataran! ¡Es que metieron cosas en sus cuerpos! ¡Para divertirse! ¡Mataron a algunas chicas y enviaron un vídeo a sus madres por el WhatsApp de esas chicas! ¿Por qué? Para hacerlas sufrir en casa porque no podían hacer nada por ellas. Y esta gente está orgullosa, no les da vergüenza”, denuncia Mazal, reflejando el horror más puro.

Ante semejantes atrocidades, la abogada criminal Ayelet Razin Bet Or ha impulsado el Proyecto Dinah, un nombre cargado de simbolismo que evoca a una figura bíblica violada y torturada, y que en hebreo significa justicia. Este proyecto documenta los testimonios de Ilana y otras víctimas, incluida la de Amit Soussana, la primera en hablar públicamente de la agresión sexual que sufrió. Los informes forenses son escalofriantes: mujeres quemadas con las piernas abiertas, manos atadas, pechos mutilados y vaginas tiroteadas. La escalofriante frase “Bájate los pantalones”, encontrada en notas en hebreo que los terroristas llevaban, revela un plan macabro. Solo uno de los terroristas detenidos ha confesado una violación, pero las evidencias gritan por sí solas.

En Vinyl Station, creemos que la música, el arte y la cultura son herramientas poderosas para la empatía y la denuncia. Las historias de Ilana y Mazal nos recuerdan que el arte también tiene la responsabilidad de amplificar las voces que han sido silenciadas. Sus testimonios son un grito de justicia que no podemos ignorar. Es hora de escuchar, de entender y de apoyar a quienes luchan por sanar heridas invisibles y hacer valer la verdad. No podemos permitir que estas historias queden en el olvido, ni que el silencio sea cómplice de la barbarie. Sus voces deben resonar fuerte y claro.

Fuente original de la información: ABC – Pablo M. Díez

Créditos de la imagen: PABLO M. DÍEZ

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