19 Oct 2025

El extraño ritual que une a un equipo de ópera antes de cada función

El extraño ritual que une a un equipo de ópera antes de cada función El extraño ritual que une a un equipo de ópera antes…






El extraño ritual que une a un equipo de ópera antes de cada función

El extraño ritual que une a un equipo de ópera antes de cada función

¡Atención, melómanos y amantes del teatro! En el vibrante corazón del Gran Teatro del Liceo, algo extraordinario está sucediendo. No hablamos solo de una ópera, sino de cómo un equipo diverso se convierte en una verdadera familia antes de cada función. ¿Listos para desentrañar el secreto detrás de la magia de “Akhnaten” de Philip Glass?

Imagina esto: cada día, antes de que el telón se levante y las notas inunden la sala, el director de escena Phelim McDermott reúne a todo su equipo. Desde los cantantes con voces que tocan el alma hasta los ingenieros de sonido que dan vida a cada eco, todos se sientan en círculo en el suelo. Es un ritual, una pausa, un momento para la conexión humana. McDermott les invita a compartir cómo se sienten, a abrir su corazón y a construir juntos, no solo una obra, sino un espacio de confianza y comunidad. Este singular comienzo de jornada es la chispa que enciende la maquinaria de una producción colosal.

El Poder de la Conexión Humana

En un mundo donde la prisa y la individualidad a menudo nos separan, este ritual es un bálsamo. Las personas que dan vida a “Akhnaten” provienen de rincones muy diversos del planeta. Conviven intensamente durante uno o dos meses, fusionando sus talentos para la ópera, para luego dispersarse hacia nuevos horizontes. Cantantes, instrumentistas, diseñadores de vestuario, escenógrafos, personal de limpieza… son un mosaico de talentos, y este ritual los une. “No tienes que decir nada si no quieres, pero puedes compartir cómo te sientes, cuáles son tus dificultades o incluso algo que te haya pasado de camino al ensayo. Es algo que ayuda a crear un sentido de comunidad”, explica McDermott. Es un recordatorio de que, más allá de los roles y las funciones, todos somos humanos compartiendo una misma pasión. Esta fórmula repetitiva, que fomenta el encuentro y la unión, ha sido un pilar fundamental en las sociedades desde tiempos inmemoriales, ya sea en forma de ceremonias ancestrales, encuentros deportivos o reuniones de amigos. Y, curiosamente, era esencial en el antiguo Egipto, la época que inspira la ópera.

“Akhnaten”: Una Experiencia Transcendente

La ópera de Philip Glass, “Akhnaten”, es mucho más que una secuencia de arias y coros. Desde sus primeros compases, nos sumerge en una atmósfera única. Los diez primeros minutos de música son una invitación a la introspección, hipnóticos, estáticos y extáticos. El contratenor Anthony Roth Costanzo, quien encarna al faraón Akhnaten, lo describe a la perfección: “Los primeros minutos son muy difíciles para el público, porque estamos acostumbrados al teléfono y a ir de un sitio a otro deprisa, y Glass te pide justo lo contrario: concentrarte en una sola cosa”. Es en esa concentración donde reside la magia, estableciendo un verdadero sentido de ritual. Cuando te dejas llevar por su mundo sonoro, “puedes tener una experiencia realmente trascendente”, asegura el talentoso cantante.

El argumento de la ópera es engañosamente simple: Akhnaten asciende al trono tras la muerte de su padre, impulsa cambios radicales, se gana poderosos enemigos, es depuesto y finalmente muere. Milenios después, su momia es hallada. Un relato minimalista que sirve de lienzo para la majestuosidad musical de Glass. Pero, ¡ojo!, etiquetar la música de Glass como “minimalista” podría ser simplificar demasiado. McDermott corrige esta percepción: “No es realmente minimalista; se trata de superponer capas”. Roth Costanzo, quien maneja las complejidades del papel, lo confirma: “Es hermoso escuchar los cambios de armonía, los contrastes rítmicos y la forma sutil en que él va añadiendo capas”. Al igual que Bach y Händel, maestros del Barroco, Glass comienza con una idea sencilla, inspirada quizás en un raga indio, y a partir de ahí, construye progresivamente hasta desatar una verdadera “explosión de energía y emoción”.

Un Faraón que Habla Catalán

En el Liceo de Barcelona, Anthony Roth Costanzo se enfrenta a un desafío adicional, y francamente, ¡uno que nos encanta! Philip Glass estipuló en la partitura que el “Himno al sol”, una pieza que dura casi un cuarto de hora, debe interpretarse en el idioma local de la ciudad anfitriona. Así que, para el público catalán, Costanzo lo cantará en… ¡catalán! Para lograrlo, ha estado “trabajando duro con todo el equipo, especialmente con el director asistente, Miquel Massana”, a quien también debemos la brillante traducción. Con una sonrisa, Costanzo bromea: “Este idioma tiene algo de francés, algo de español y a veces incluso un matiz de ruso”, antes de recitar con pasión: “Tu apareixes bellíssim a l’horitzó del cel…”. ¡Una fusión cultural que promete ser inolvidable!

Un Viaje al Antiguo Egipto Reinventado

El montaje de McDermott es una joya visual, diseñada para evocar el antiguo Egipto sin caer en la imitación. El escenario se divide en tres franjas horizontales, rememorando los jeroglíficos que adornaban las paredes de las pirámides. El vestuario, creación de Kevin Pollard, es una obra de arte por sí mismo, reflejando la grandeza del faraón. No solo es vistoso y abundantemente dorado, sino que algunas piezas, como el majestuoso atuendo principal, llegan a pesar 17 kilos. Y hablando de detalles, el maquillaje también es digno de mención: Roth Costanzo invierte entre dos y tres horas en su caracterización antes de cada función. ¡Imaginemos la transformación!

La repetición rítmica de la música de Glass encuentra su eco visual en la incorporación de un vibrante grupo de malabaristas, que añaden una capa extra de movimiento y fascinación. Más allá de la estética, el mensaje de McDermott es profundamente contemporáneo: “Cuando era niño, la gente hablaba despectivamente de esas culturas primitivas que adoraban al sol, como Akenatón, y ahora, con nuestro clima y nuestra situación actual, me parece que en realidad era una idea ecológica temprana: que la energía del sol era el origen de todo.” Una visión que resuena con la conciencia ecológica de hoy.

La batuta estará en manos de Karen Kamensek, una verdadera experta en la obra de Glass, quien subraya que su música “es cualquier cosa menos simple, requiere una enorme precisión por parte de cada uno de los músicos de la orquesta”. Como la legendaria Nefertiti, debuta Rihab Chaieb, quien confiesa que al cantar esta composición “se siente el tiempo, la relación con la eternidad”.

Todo esto se despliega en un espectáculo de cerca de tres horas. Se han programado siete funciones, una de ellas pensada exclusivamente para los menores de 35 años, una excelente iniciativa para que las nuevas generaciones experimenten la magia de la ópera. Con el setenta por ciento del aforo ya vendido, las expectativas son altas, demostrando el incuestionable poder de Philip Glass para conectar con un público fiel. ¡No te quedes sin tu entrada para este evento único!

Fuente original de la información: ABC – Pep Gorgori

Créditos de la imagen: Sergi Panizo

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