El pronóstico de Ian Bremmer sobre China y el fin de un orden mundial
¡Prepárense, amantes de la cultura y la música! Hoy en Vinyl Station Radio nos adentramos en las intrincadas, pero fascinantes, predicciones de Ian Bremmer. Este analista político de renombre mundial, fundador de la influyente consultora Eurasia, nos ofrece su perspectiva sobre el futuro geopolítico, especialmente con Donald Trump en el panorama y su inminente encuentro con el líder chino Xi Jinping. Bremmer, conocido por su agudeza intelectual, pinta un cuadro de un mundo en constante cambio, donde las reglas del juego están siendo reescritas de maneras que pocos expertos podrían haber anticipado.
La conversación con Bremmer, durante la cumbre Gzero en Tokio, es un viaje entre la pasión por entender el mundo y el desasosiego que genera su dirección actual. Parece que, para aquellos que se dedican al análisis político global, los tiempos son más movidos que nunca, aunque, como él mismo matiza, “por desgracia”.
La América de Trump: Un “Seppuku Geopolítico”
Bremmer no se anda con rodeos al describir la actitud de Estados Unidos bajo el liderazgo de Trump. Utiliza una metáfora poderosa: un “seppuku geopolítico”. Imaginen la imagen de un país, antaño arquitecto y líder del orden internacional, decidiendo retirarse de ese rol y, para colmo, menoscabando a sus propios aliados. Una movida audaz con beneficios a corto plazo, sí, pero con un coste a largo plazo que podría ser devastador. Para Trump, la “ley de la selva” es una regla de oro, y Estados Unidos, siendo el más poderoso, debería aprovecharla.
Pero aquí radica la sutil crítica de Bremmer. Aunque el poder bruto pueda forzar acuerdos comerciales ventajosos (piensen en las inversiones masivas prometidas por Corea del Sur o la explotación de minerales en Ucrania), esta estrategia tiene grietas. Primero, un depredador no ataca a todos los demás al mismo tiempo; tarde o temprano, las víctimas se unirán para protegerse. Como señala Bremmer, muchos ya consideran a EE.UU. como un socio poco confiable, aunque no lo expresen públicamente. A la larga, esa percepción erosiona la confianza y la cooperación, pilares fundamentales de cualquier sistema de alianzas. Segundo, Estados Unidos no es China. Su sistema político, con sus controles y equilibrios, es fundamentalmente diferente del modelo centralizado chino. En este juego de la “ley de la selva”, Bremmer vaticina que China será el gran beneficiado, ya que posee la estructura para desplegar ese poder sin las ataduras democráticas de EE.UU.
¿Una Nueva Línea Divisoria Global?
Si la administración Biden delineó el mundo entre democracias y autoritarismos, y China busca dividirlo entre países desarrollados y en desarrollo, ¿dónde traza Trump su propia línea? La respuesta de Bremmer es contundente: “Entre EE.UU. y todos los demás”. Esto nos lleva a cuestionar si estamos presenciando el surgimiento de una etapa, si no neoimperialista en el sentido clásico, sí de una renegociación agresiva de acuerdos para beneficio propio. Bremmer describe una especie de “farsa”: acuerdos que se anuncian como grandes victorias, como terminar guerras que ni siquiera existían, o afirmaciones grandilocuentes que carecen de sustancia real.
El experto confiesa su incomodidad con esta realidad. Para él, quien ha cimentado su carrera en la honestidad intelectual y la búsqueda de la verdad, asistir a un sistema que evoluciona hacia la complicidad y el autoengaño es algo que le cuesta asimilar. Quiere evitar una Tercera Guerra Mundial, y para ello es crucial ser honesto con lo que vemos.
Taiwán en la Balanza: ¿Un Precio Negociable?
El encuentro entre Trump y Xi Jinping es un punto de inflexión, y Taiwán emerge como uno de los temas más delicados. Bremmer plantea una pregunta escalofriante: ¿podría ponerse precio a Taiwán? Los intereses de China son claros: un acuerdo amplio que incluya temas políticos. Les encantaría que EE.UU. declarara su oposición a la independencia de Taiwán, o incluso que aceptara su reunificación pacífica. ¿Por qué? Porque intuyen que a Trump “no le importa” la isla de la misma manera que a administraciones anteriores; no quiere gastar recursos en su defensa. A cambio, China ofrecería una inversión masiva, billones de dólares en sectores no estratégicos, desde productos agrícolas hasta componentes y aviones. Un paquete jugoso, y con un impacto electoral inmediato.
Sin embargo, Bremmer es escéptico. Hay una fuerte resistencia en EE.UU. a las inversiones chinas, y Trump, a pesar de su pragmatismo, no parece dispuesto a ceder demasiado en el tema de Taiwán por ahora. La administración Trump, según Bremmer, busca evitar un conflicto a corto plazo. Necesitan fortalecer su posición en áreas críticas como las tierras raras y minerales, y coordinar una estrategia coherente con sus aliados; algo que aún no ha sucedido. La consigna es clara: no pelear desde una posición de debilidad. Así que, en la antesala de las elecciones, podemos esperar una relativa calma en las tensiones entre China y EE.UU., aunque esto no excluye la posibilidad de errores.
La “Revolución” de Trump y el Peligro para la Democracia
Bremmer compara la “revolución” interna de Trump con eventos históricos como la Perestroika de Gorbachov o la Reforma y Apertura de Deng Xiaoping. Su objetivo, según el analista, es evitar que el sistema político sea utilizado como un arma contra él mismo. Trump cree que fue injustamente atacado, que su seguridad fue comprometida y que fue “expulsado” de plataformas y arrestado de forma irregular. Aunque Bremmer matiza que la forma de responder no es la adecuada, reconoce que gran parte de su percepción podría ser válida. La meta de Trump es desactivar esas herramientas que se usaron en su contra.
¿Qué implicaría el éxito de esta revolución? El fin de los controles y equilibrios sobre el poder ejecutivo, el fin de la independencia del estado administrativo y la imposibilidad de que el Partido Demócrata llegue al poder para perseguirlo. En otras palabras, la democracia estadounidense, tal como la conocemos, podría estar en peligro si estos objetivos se concretan.
España en el Juego Global: ¿Un ‘Free Rider’ Responsable?
Ante la imprevisibilidad de Trump, el consejo general de Bremmer a los gobiernos es claro: mantenerse alejados del foco de su cólera. Pero, ¿qué pasa con países como España, que parecen desafiar esta máxima, especialmente en el gasto de defensa? Para Bremmer, la posición de España no es tan crítica en la gran escala. Las disputas comerciales se canalizan a través de Bruselas, lo que convierte a España en una especie de “aprovechado” o ‘free rider’, al delegar parte de su soberanía en la Unión Europea. No tienen una disputa directa con Trump en ese ámbito, y en temas como Rusia y Ucrania, la distancia geográfica también les permite una cierta lejanía.
Curiosamente, Bremmer aplaude la postura de España en inmigración, considerándola beneficiosa para el país, aunque consciente de las posibles reacciones negativas. En su análisis, España, al igual que India bajo Modi, tiene una posición que le permite cierto margen de maniobra. El bajo volumen de comercio entre España y EE.UU. significaría que un “golpe” en esa área tendría un impacto marginal en el PIB español, dándole una capacidad de resistencia que otros países no poseen. En un mundo donde las alianzas se tensan y las reglas se reescriben a diario, tener cierto grado de independencia económica y diplomática se convierte en un activo invaluable.
Así que, mientras la música sigue sonando en Vinyl Station Radio, el mundo de la geopolítica nos ofrece un concierto de incertidumbres y desafíos. Las predicciones de Ian Bremmer nos invitan a reflexionar sobre el futuro incierto que se dibuja en el horizonte. ¡Manténganse conectados para más análisis y novedades que nos hagan pensar más allá de los hits del momento!
Fuente original de la información: ABC – Jaime Santirso
Créditos de la imagen: J. Santirso