Trump desentierra un fantasma que creíamos olvidado
¡Atención, melómanos y amantes de la cultura pop! Prepárense porque, si pensaban que la era de los ejercicios de “duck and cover” era cosa del pasado, un reciente anuncio nos demostró que los fantasmas nunca desaparecen del todo. Para aquellos que no lo vivieron, imaginen una época en la que, en las escuelas, se enseñaba a los niños a “agacharse y cubrirse” bajo sus pupitres en caso de un ataque nuclear. Sí, hablamos de las tensas décadas de 1950 y 1960, cuando la Guerra Fría y el recuerdo de広島 y 長崎 (Hiroshima y Nagasaki) mantenían al mundo en vilo.
Ahora, décadas después, el presidente Donald Trump, quien tiene la edad para recordar esos simulacros con vívido detalle, ha puesto este sombrío recuerdo en el centro de la escena global. Desde Corea del Sur, a través de su red social, lanzó una bomba mediática: la orden al Departamento de Defensa para reavivar las pruebas nucleares. Una noticia que ha sacudido los cimientos de la política internacional y ha hecho que muchos se pregunten si estamos a punto de escribir un nuevo capítulo en la historia de la proliferación nuclear.
El Regreso de un Fantasma Nuclear
El anuncio de Trump llega después de más de treinta años de inactividad en pruebas nucleares por parte de Estados Unidos, un periodo de relativa calma que también han respetado potencias como Rusia, con su imponente arsenal, y China, que avanza a pasos agigantados en su programa nuclear. La directriz es clara: “Debido a los programas de otros países, he ordenado al Departamento de Guerra (el nombre que su Administración ha recuperado para el Departamento de Defensa) que comiencen los test de nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Ese proceso comenzará de inmediato”.
Esta declaración ha desatado una ola de incertidumbre y especulación. ¿Se refiere el presidente a detonaciones nucleares a gran escala, esos temidos “tests” que estremecían al planeta? ¿O se trata de ensayos con armamento capaz de transportar las temidas cabezas nucleares, una actividad que, por cierto, Estados Unidos nunca ha dejado de realizar? La distinción es crucial, y la confusión solo añade más leña al fuego de la preocupación global.
¿Qué Implica el Anuncio de Trump?
La ambigüedad en el mensaje de Trump podría tener diferentes interpretaciones. Por un lado, la mención de “en igualdad de condiciones” y el reciente despliegue de armamento avanzado por parte de Rusia –como un misil de propulsión nuclear y un torpedo con capacidad de transporte de cabezas nucleares– sugieren que la Casa Blanca podría estar respondiendo a estas provocaciones. Sin embargo, como mencionábamos, Estados Unidos ha continuado modernizando y probando sistemas de entrega nuclear, incluso sin detonaciones.
Otro punto que siembra dudas es la competencia entre departamentos. Tradicionalmente, los ensayos de detonaciones nucleares recaían en el Departamento de Energía, mientras que el Departamento de Defensa se encargaba de las pruebas de armamento con capacidades nucleares. La orden de Trump al “Departamento de Guerra” complica aún más la interpretación de su alcance, generando un debate sobre la naturaleza exacta de estas futuras pruebas.
Tensiones en el Escenario Geopolítico
El momento elegido para este anuncio tampoco fue casual. Se produjo justo antes de una cumbre crucial con el presidente chino Xi Jinping, un encuentro que originalmente buscaba distender la guerra comercial entre ambas superpotencias. Sin embargo, las alusiones nucleares de Trump arrojaron una sombra de tensión sobre la relación con el gigante asiático, que se encuentra inmerso en un ambicioso programa para acumular reservas de cabezas nucleares. Un portavoz de Pekín no tardó en responder, instando a Estados Unidos a respetar los compromisos de no proliferación y a “tomar acciones que contribuyan a la paz regional, no a lo contrario”.
Pero el movimiento de Trump podría estar más enfocado en el tradicional rival nuclear, Rusia. Las declaraciones llegan días después de que Vladímir Putin anunciara la realización de ensayos con armamentos de capacidad nuclear, y en un contexto en el que el líder ruso ha recurrido a la amenaza nuclear en el marco del conflicto en Ucrania. Es como si el telón de acero, que creíamos oxidado, volviera a levantarse.
La Postura Ambigua del Presidente
Tras la cumbre con Xi, Trump regresó a Estados Unidos sin aclarar del todo sus planes, lo que solo aumentó la incertidumbre. A preguntas de los periodistas, el presidente se limitó a decir que los ensayos atómicos “se anunciarán” y que su decisión “tiene que ver con otros, parece que todos están haciendo tests nucleares”. Luego añadió, con una lógica particular: “Nosotros dejamos de hacer test hace muchos años. Pero, si otros los están haciendo, creo que es apropiado que nosotros también”. Curiosamente, también afirmó estar a favor de la “desnuclearización” global.
La última prueba nuclear realizada por Estados Unidos fue en septiembre de 1992, una detonación subterránea en el desierto de Nevada. Rusia no lo hace desde 1990 y China desde 1996. Aunque Estados Unidos firmó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares en 1996, no lo ha ratificado, al igual que Rusia y China. Sin embargo, todos los presidentes de estas naciones han mantenido una moratoria autoimpuesta desde entonces.
La realidad es que, en la transición de los años 80 a los 90, con la descomposición de la Unión Soviética y la indiscutible superioridad tecnológica de Estados Unidos, los tests nucleares se volvieron menos necesarios. Los avances en modelado informático permitieron simular las detonaciones, eliminando la necesidad de explosiones reales que contaminaban el ambiente y generaban una alarma global. Desde entonces, solo un puñado de países los han llevado a cabo: China y Pakistán a finales de los 90, y más recientemente, Corea del Norte, con su sexta y última detonación en 2017. Otros países con arsenales nucleares son Francia, Reino Unido e Israel.
La gran preocupación ahora es que el anuncio de Trump pueda abrir una verdadera “caja de Pandora”, desatando una carrera armamentística nuclear a nivel mundial. Lo que alguna vez fue un lejano recuerdo de la Guerra Fría, hoy parece más cercano que nunca, obligándonos a reflexionar sobre la delgada línea entre la paz y la inestabilidad en el escenario global.
Fuente original de la información: ABC – Javier Ansorena
Créditos de la imagen: U.S. Atomic Energy Commission