Lo que pasó en el descanso destrozó al Sevilla
¡Atención, melómanos y aficionados al deporte rey! Aquí en Vinyl Station Radio, no solo nos sintonizamos con los mejores beats del planeta, sino que también vibramos con la energía del fútbol. Y la verdad es que el Riyadh Air Metropolitano fue testigo de un recital, pero no precisamente del tipo que nos gusta a los sevillistas, ¡o a cualquier amante del buen fútbol!
El fin de semana nos dejó un sabor agridulce, o más bien, directamente amargo, para el Sevilla. Los pupilos de Almeyda se llevaron un contundente 3-0 en contra de su visita a territorio colchonero, un resultado que, si bien suena definitivo, no refleja del todo lo que se vio en el tapete. ¿Doloroso? Mucho. ¿Inesperado? Quizás. Pero lo que está claro es que la tercera derrota consecutiva en LaLiga enciende todas las alarmas en el vestuario nervionense.
Un Primer Tiempo para Soñar (Casi)
El partido arrancó con una propuesta interesante por parte del Atlético: ceder el balón. Una estrategia conocida, casi un manual de instrucciones del Cholo, que siempre busca la comodidad en la espera para luego golpear. Pero el Sevilla, lejos de amilanarse, supo aprovechar esos primeros compases. Con una puesta en escena ordenada y con ganas, el equipo hispalense se acercó a la portería rival.
La figura de Isaac Romero emergió pronto. El delantero, tras recibir un buen balón de Peque, se coló en el área y, en un forcejeo con Hancko, sacó un disparo que se fue por encima del larguero. Fue una ocasión clarísima, de esas que marcan el ánimo y que, como bien saben en el fútbol, no suelen repetirse mucho. Los sevillistas la lamentaron, y con razón. La sensación era que se había escapado una oportunidad de oro para adelantarse y cambiar el guion del partido.
El Atlético, poco a poco, fue estirándose y mostrando sus credenciales. La presencia de Baena en el centro del campo se hizo notar, convirtiendo cada balón que pasaba por sus pies en una amenaza. Los nervios empezaron a hacer mella en la defensa sevillista, y ahí apareció la primera gran atajada de Vlachodimos, un meta que, de no ser por su buen hacer, el resultado podría haber sido mucho más abultado desde el primer tiempo. Marcao, en una salida de balón errónea, ya había puesto en aprietos a su equipo, y Nico González, con dos acciones claras, una de ellas estrellada en el poste, estuvo a punto de desnivelar la balanza.
A pesar de todo, el Sevilla supo aguantar el tipo. Con un partido táctico y una defensa que se mantuvo firme, los equipos enfilaron el túnel de vestuarios con un empate a cero que dejaba todo abierto para la reanudación. La esperanza seguía intacta, la ilusión de rascar algo en un campo tan complicado como el Metropolitano continuaba en el aire.
El Descanso: Un Punto de Inflexión Fatal
Y es precisamente aquí donde la historia del partido da un giro dramático. Almeyda, consciente del desgaste y de los regresos algo precipitados de algunos de sus jugadores, decidió mover ficha. Azpilicueta y Batista Mendy, pilares fundamentales que habían dado la talla en la primera mitad, se quedaron en el banquillo. Sus lugares fueron ocupados por Gudelj y un reaparecido Tanguy Nianzou. La intención era clara: refrescar al equipo y evitar riesgos mayores tras sus recientes lesiones. Sin embargo, lo que vino después fue un duro golpe.
La Entrada de Nianzou: El Momento Clave
La fe del entrenador en Nianzou, quien regresaba a la acción tras varias semanas de inactividad, se tornó en una decisión que dinamitó por completo las aspiraciones sevillistas. Apenas unos minutos después de pisar el césped, en una jugada cargada de fatalidad, Nianzou protagonizó un despeje temerario dentro del área, llevándose por delante a Giménez. ¡Penalti! La revisión del VAR confirmó lo que era innegable, una acción que, por su claridad, parecía sacada de un guion de película de terror para los aficionados del Sevilla. Julián Álvarez no perdonó desde los once metros, abriendo el marcador en el minuto 64 y cambiando por completo la dinámica del encuentro.
Este error no solo costó un gol, sino que rompió el buen trabajo que el Sevilla venía realizando. La confianza desapareció, y la sensación de que el partido se escapaba se hizo palpable. La reincidencia en errores defensivos de algunos jugadores, como ya había pasado con Marcao en la primera mitad y con el propio Nianzou en otras ocasiones, es un lastre demasiado pesado para un equipo que necesita cada punto como el aire que respira.
Un Final que Confirmó la Desigualdad
Con el marcador en contra, el Sevilla intentó reaccionar. Hubo intentos, alguna que otra llegada, pero la solidez del Atlético y la moral por los suelos hicieron que la cuesta se hiciera cada vez más empinada. Y para colmo de males, los errores continuaron.
El segundo tanto local llegó tras un fallo garrafal de Marcao, quien en un intento de salida de balón, entregó el esférico a Giuliano Simeone. Este, sin dudarlo, asistió a Almada para que empujara a placer el 2-0. El rostro de la desesperación en los jugadores sevillistas lo decía todo. Y como broche final, Griezmann se encargó de poner la puntilla con el 3-0 definitivo, cerrando una noche aciaga para los de Almeyda.
Esta derrota no solo es un tropiezo más, es la tercera consecutiva y demuestra la enorme distancia que existe entre la lucha del Atlético por la gloria y la del Sevilla por la supervivencia. Un equipo con un tope salarial de 327 millones de euros contra uno con 22. La comparación es, cuanto menos, abismal. La afición sevillista, que fantaseó con la gesta, ahora se enfrenta a una realidad mucho más cruda, confiando en que el tan esperado cambio de propiedad traiga consigo una nueva era de estabilidad y éxitos para un club con más de 136 años de historia.
La Cruda Realidad: Errores Propios y Falta de Consistencia
La goleada contra el Barcelona hace un mes, que en su momento fue un chute de moral, parece haberse convertido en un bumerán para el Sevilla. Desde entonces, la racha ha sido negativa, con traspiés ante Mallorca, Real Sociedad y ahora el Atlético. Los errores defensivos individuales, esa fragilidad tan marcada, se están devorando al equipo. Es vital una profunda autocrítica y un reajuste para poder levantar cabeza en lo que queda de temporada. La supervivencia no es solo un objetivo deportivo, es la base para el futuro de la entidad.
Aquí en Vinyl Station Radio seguiremos de cerca cada nota y cada jugada, porque el deporte y la música, al final, son pasiones que nos unen. Y esperamos pronto poder dar noticias mucho más positivas sobre el equipo de Nervión.
Fuente original de la información: ABC – Fran Montes de Oca
Créditos de la imagen: JAVIER SORIANO / AFP