El error que condenó al Espanyol desde el inicio
¡Atención, pericos y amantes del fútbol! El último encuentro del Espanyol nos ha dejado con un sabor agridulce, un eco del pasado que muchos esperaban haber dejado atrás. El partido contra el Alavés fue un espejo del equipo que vimos el año pasado, ese que se salvó por los pelos, y lo más frustrante es que, al parecer, fue por decisiones propias. Manolo González, el técnico blanquiazul, se la jugó con un once inicial que, para muchos, parecía un auténtico experimento, y el resultado fue un golpe duro que dejó al equipo con un 2-0 en contra antes del descanso. Un inicio que nadie esperaba y que marcó el ritmo de un partido que pudo haber sido muy diferente.
La historia de este encuentro es la de un despertar tardío, un intento heroico por recuperar lo que se perdió en los primeros 45 minutos. Los cambios en la segunda mitad trajeron una chispa de esperanza, pero la losa era demasiado pesada. El Alavés supo resistir el aluvión final, demostrando que en el fútbol, cada decisión cuenta, y a veces, cuesta muy caro.
Un inicio de pesadilla
Desde el pitido inicial, algo no encajaba. La alineación propuesta por Manolo González dejó a muchos con la boca abierta. La ausencia de figuras clave como Dolan y Roberto desde el arranque, sumada a un mediocampo con solo dos hombres, parecía una apuesta arriesgada que se cobró su factura muy pronto. Los elegidos para salir de inicio, Jofre y Antoniu, no lograron conectar con el ritmo del partido, dejando al equipo blanquiazul a merced de un Alavés mucho más enchufado. El campo se convirtió en un escenario donde los pericos, en lugar de luchar, parecían aún sumergidos en un sueño profundo.
El reloj no había marcado ni los seis minutos cuando el Alavés ya golpeaba. Un error en la defensa, la falta de tensión de Riedel, y Denis Suárez aprovechó para anotar el primer tanto. El golpe fue duro, pero lo peor fue la sensación de que el Espanyol no estaba realmente en el partido. El Alavés se sentía cómodo, jugando sin presión, encontrando espacios y demostrando una intensidad que brillaba por su ausencia en el lado perico. Dmitrovic, el portero, fue el único que pareció estar despierto, protagonista de una parada brutal que evitó el 2-0 en el primer cuarto de hora, manteniendo una mínima esperanza.
Estrategias en el banquillo y decisiones cuestionables
El partido era un claro ejemplo de la victoria táctica de Coudet sobre Manolo. Mientras el Alavés dominaba la posesión y el terreno de juego, el Espanyol no lograba hacer pie. Lozano y Expósito no pudieron controlar el balón, y Aleñá y Denis campaban a sus anchas por el centro del campo. La elección de Jofre y Antoniu no funcionó, y a pesar de alguna acción aislada, el equipo no generaba peligro real. Era el Alavés quien marcaba el ritmo, y los pericos, intermitentes, solo lograban un par de remates con intención de Milla y Expósito que no inquietaron demasiado.
El segundo gol del Alavés llegó como consecuencia de esta dinámica. Rubén Sánchez se durmió con el balón, permitiendo que Boyé se lo robara y lo reventara a la red. Este error, directo y doloroso, también puso en el punto de mira a Manolo González. La persistencia en apostar por Rubén Sánchez, incluso con El Hilali ya recuperado y considerado por muchos como un jugador de mayor calidad, dejó una pregunta en el aire: ¿por qué no utilizar a los mejores disponibles?
El despertar tardío: Un intento desesperado por el empate
El descanso llegó como un bálsamo, un momento para la reflexión y, afortunadamente, para la rectificación. Manolo González, al parecer, reconoció el error de la primera parte y movió ficha. La entrada de Roberto y Dolan en lugar de Antoniu y Jofre fue un cambio clave, aunque es innegable que dejó a los dos sustituidos con una estocada mental que tardarán en curar. Rectificar es de sabios, sí, pero el precio fue haber “tirado” 45 minutos del partido. La afición, aunque expectante, sabía que la tarea era monumental.
¡Y vaya si cambiaron las cosas! Roberto, en apenas dos minutos en el campo, ya generaba la primera ocasión clara. El giro mágico tras un pase brillante de Romero, aunque con un final apresurado, fue la antesala de lo que vendría. Porque en el minuto 55, ¡el mismo Roberto se encargaría de meter al Espanyol de nuevo en la pelea! Un remate de cabeza digno de un especialista, directo a la esquina de la portería de Sivera, encendió la llama de la esperanza. El marcador se ponía 2-1, y el partido, que antes parecía sentenciado, ahora estaba más vivo que nunca.
Un final cardiaco, pero sin premio
El gol desató la reacción del Alavés. Coudet hizo un triple cambio, intentando contener el arreón perico y sellar la remontada. El Espanyol, ahora sí, se lanzó al ataque con todo. Roberto estuvo a punto de conseguir el empate, demostrando que el equipo, por fin, se parecía a la versión fuerte y prometedora de esta temporada, dejando atrás los fantasmas de un pasado precario. Romero, el incansable Romero, se multiplicaba en el campo, siendo lateral, pivote y punta al mismo tiempo, un auténtico pulmón para el equipo. La posesión ya era perica, pero el Alavés, con criterio, defendía como gato panza arriba, con un Coudet exultante y maldicente desde la banda.
El final fue de infarto. Carlos Vicente tuvo la sentencia para el Alavés, pero un fallo de cálculo incomprensible le impidió empujar el balón a la red. El furor post-gol del Espanyol se fue diluyendo, y la precipitación en sus ataques abrió espacios peligrosos, invitando al Alavés a finiquitar el encuentro. Dolan intentó simular un penalti que el árbitro no compró, y Benavídez tuvo otra oportunidad clara para el Alavés. Con Boyé expulsado en el descuento por doble amarilla, el final fue más abierto de lo que nadie esperaba. El Espanyol lo intentó hasta el último aliento, pero el desastre inicial resultó ser una losa demasiado pesada para levantar, y el marcador final no se movió del 2-1.
En resumen, este partido nos dejó una lección clara: en el fútbol, las decisiones desde el banquillo son cruciales, y un mal comienzo puede condenar, incluso, las remontadas más heroicas. El Espanyol tiene talento para brillar, pero es fundamental que Manolo González use todas sus herramientas disponibles desde el primer minuto si quieren evitar sufrimientos innecesarios y alcanzar sus objetivos esta temporada.
Fuente original de la información: ABC –
Créditos de la imagen: abc