21 Oct 2025

El director que encontró su familia musical en España

El director que encontró su familia musical en España El director que encontró su familia musical en España ¡Atención, amantes de la música clásica y…






El director que encontró su familia musical en España

El director que encontró su familia musical en España

¡Atención, amantes de la música clásica y las grandes historias! Hoy en Vinyl Station Radio nos sumergimos en el emocionante adiós, pero también en el inspirador legado, de un director que ha dejado una marca imborrable en el panorama cultural español: David Afkham.

Este carismático director alemán, nacido en Friburgo en 1983, llegó a España hace casi tres lustros, en 2011, para ponerse al frente de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE). Lo que empezó como una colaboración, rápidamente se convirtió en un romance musical profundo. La conexión con los talentosos músicos de la OCNE fue prácticamente instantánea, una sinergia que sentó las bases para una etapa dorada en la historia de la formación.

Una Ascensión Musical y Artística

No pasó mucho tiempo para que el talento y el liderazgo de Afkham se hicieran evidentes. En 2015, fue nombrado director principal, un paso natural en su floreciente relación con la orquesta. Pero la historia no terminó ahí; cuatro años después, su compromiso y visión lo llevaron a asumir el prestigioso cargo de director titular de la OCNE y director artístico. Con Afkham al mando, la Orquesta y Coro Nacionales de España ha transformado su imagen, dejando atrás cualquier atisbo de polémica para consolidarse como una fuerza musical de respeto internacional.

Sin embargo, toda etapa gloriosa tiene su final. En septiembre de 2026, David Afkham pondrá fin a su relación contractual con la formación española. Con una serenidad que denota madurez y satisfacción por el trabajo bien hecho, él mismo asegura que “es el momento”, aunque ya ha expresado su deseo y esperanza de volver a dirigir la orquesta como director invitado. Su sucesor será el renombrado director estadounidense Kent Nagano, quien tendrá la emocionante tarea de continuar con el legado de excelencia.

Desafíos que Impulsan el Crecimiento

La última temporada de Afkham al frente de la OCNE no ha sido precisamente discreta. El curso 2025-2026 arrancó con una auténtica declaración de intenciones: la imponente ópera ‘Wozzeck’ de Alban Berg. Esta pieza, con una partitura que muchos calificarían de endiablada, fue abordada con maestría por la orquesta. Afkham, con legítimo orgullo, explicaba desde el Auditorio Nacional que esta elección no fue casualidad. La orquesta ha demostrado ser “capaz de abordar esta ópera”, siguiendo un camino valiente iniciado con ‘El holandés errante’.

Y es que abordar óperas de este calibre no es el repertorio habitual de la OCNE, lo que lo convierte en un desafío mayúsculo. Pero como bien subraya el propio director, “son los grandes desafíos los que nos hacen crecer”. Esta filosofía ha sido una constante en su dirección, empujando los límites de la orquesta y cosechando frutos de una calidad artística inigualable. La interpretación de ‘Wozzeck’ es un testimonio vibrante del nivel alcanzado, una verdadera proeza musical.

Wozzeck: ¿Increíblemente Moderno?

Hablando de ‘Wozzeck’, resulta fascinante reflexionar sobre su impacto. A pesar de que se estrenó hace cien años, sigue siendo un emblema de la música “contemporánea”. ¿Cómo es posible que una pieza tan antigua suene tan actual? Afkham nos da una pista clave: “El propio Berg utilizó muchas referencias al pasado, y lo hizo con formas nuevas y un nuevo contexto. Hay por tanto algunas técnicas nuevas, pero al mismo tiempo no es nada nuevo ni revolucionario, y nos sigue sonando increíblemente moderno“.

Nos invita a pensar que, aunque ha habido un desarrollo musical posterior que sin duda aporta novedades, la atemporalidad de ciertas obras radica en su capacidad para resonar con el oyente a través del tiempo, ofreciendo una experiencia que desafía las convenciones de su época y las de la nuestra.

Un Balance de Orgullo y Confianza

Con su última temporada en marcha, la pregunta sobre el balance es inevitable. ¿Qué nota se pondría David Afkham a sí mismo? Con humildad, el director rechaza la idea de una calificación “excelente” por considerarla egoísta y arrogante, reconociendo que el crecimiento es un proceso continuo. Sin embargo, su satisfacción es palpable: “Juntos hemos logrado mucho, y estoy muy orgulloso del desarrollo y del nivel alcanzado por la orquesta”. Un orgullo que se extiende a la confianza de los músicos, la Administración y el personal, pilares fundamentales de su gestión.

El momento de la partida, a veces, es tan importante como la llegada. Afkham cree firmemente que este es el momento idóneo. Después de doce años, su misión de elevar el nivel de la orquesta, abrirla a un repertorio más diverso y flexible, y proporcionarle estabilidad, ha sido cumplida con creces. “Creo que se ha logrado”, afirma con convicción. La orquesta y el coro han “subido de nivel”, y es hora de que nuevos impulsos continúen esa senda de calidad. “Siempre hay que saber irse en el momento adecuado, irse en el mejor momento”, reflexiona, con la satisfacción de quien ha cumplido una etapa fundamental.

La Orquesta, su Familia Musical

A pesar de la lógica y la razón que dictan su partida, el componente emocional es innegable. Afkham describe a la OCNE como su “familia musical”. Dejarla duele, por supuesto. Es esa sensación agridulce que uno experimenta al cerrar un capítulo importante de la vida. “Hay un ojo que llora, pero también hay otro ojo que… Es como cuando dejas la casa de tus padres. No es fácil…”, confiesa. Una metáfora poderosa que ilustra la profundidad de su conexión.

Doce años, en el mundo de la dirección orquestal contemporánea, es un periodo considerable. Lejos quedaron los tiempos de permanencias de décadas, como la de Karajan con la Filarmónica de Berlín. Hoy, periodos de tres, cinco, o a lo sumo diez años son la norma. Doce años “es mucho tiempo para conocerse, desarrollarse y para disfrutar juntos y generar confianza”, tiempo de sobra para forjar un vínculo inquebrantable.

Un Aprendizaje de por Vida

Cuando David Afkham llegó a la OCNE, rondaba los 30 años, una edad relativamente joven para tremenda responsabilidad. Admitió que en aquel entonces, debía escuchar a todos. Lo que aprendió, por encima de todo, fue a tomar decisiones “correctas para la institución”, incluso si eran difíciles. Siempre tuvo claro que “no se trata de mí, no se trata de individuos, se trata del conjunto y de su futuro”. Esta responsabilidad la asumió con la máxima seriedad, fomentando una comunicación clara y honesta con los músicos, a quienes reitera, son “su familia”.

En lo artístico, su crecimiento también ha sido exponencial. Para él, su labor va más allá de simplemente “mover la batuta y marcar el ritmo”. Si bien él marca las directrices, es la música la que “dice la verdad”. Escucharla, conectar a los músicos en el preciso momento de hacerla, es para él la esencia. Un proceso que lleva tiempo construir, respirar, interiorizar. Si le preguntan si ha aprendido, la respuesta es un rotundo sí, un “regalo que he recibido de la Orquesta y Coro Nacional de España para toda la vida y nunca lo olvidaré”.

El Alma Emotiva de la OCNE

¿Qué hace especial a la OCNE? ¿Qué la diferencia de otras orquestas? Afkham no duda en su descripción: “Esta orquesta es muy emotiva. Tiene un carácter fuerte y, si quieren, los músicos te lo dan todo”. Una cualidad que, según él, a menudo echa en falta en otras formaciones, ya que implica una energía y un compromiso total con la música y con el público. Durante sus doce años, ha observado una mayor estabilidad musical y un nivel artístico más elevado, consolidándola como “una orquesta moderna”.

Su filosofía de dirección también es reveladora: “Hoy en día es muy importante que no estemos lejos de los músicos; hacer música es algo muy íntimo”. Se define como “un ser humano muy empático”, que disfruta viendo la felicidad en los músicos, pero también siente el dolor de los problemas internos. Sus “canas”, bromea, son el reflejo de la tristeza y la responsabilidad. Busca ser un amigo, sí, pero siempre consciente de su rol y de las decisiones que debe tomar, guiado por la máxima ‘primus inter pares’, primero entre iguales, reconociendo el talento de cada uno.

Un Amor por España y su Gente

Finalmente, la pregunta del millón: ¿qué echará de menos de España? La respuesta de Afkham es tan emotiva como contundente: “Todo. La gente, el corazón, la emoción, la intensidad. Me enamoré de verdad de la orquesta, de Madrid y de este país. Y lo voy a echar de menos”. Un testimonio conmovedor de un director que llegó a España y encontró no solo un lugar de trabajo, sino una verdadera familia musical y un hogar emocional. David Afkham se va, pero deja tras de sí un legado sonoro y un cariño imborrable en el corazón de la música española.

En Vinyl Station Radio esperamos con ansias sus futuros proyectos y, por supuesto, su prometido regreso a la que considera su familia. ¡Gracias, David, por tantos años de magia musical!

Fuente original de la información: ABC – Julio Bravo

Créditos de la imagen: José ramón ladra

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