El giro inesperado de Mohamed VI para apaciguar a Marruecos
Marruecos ha estado en el ojo del huracán social durante las últimas semanas. Las calles han vibrado con el clamor de miles de ciudadanos que, cansados del deterioro de los servicios públicos, han salido a manifestarse. Estas movilizaciones, lamentablemente, han tenido un coste humano, con al menos tres vidas perdidas a manos de las fuerzas de seguridad, lo que ha encendido aún más la mecha del descontento. Ahora, en un movimiento que muchos califican de estratégico, el Gobierno marroquí ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas ambiciosas para calmar las aguas y responder a las demandas populares.
El Gabinete Real se reunió el domingo pasado en el Palacio Real de Rabat, una cita clave que estuvo presidida por el mismísimo Mohamed VI. La agenda era apretada y fundamental: analizar el proyecto de ley de Finanzas para 2026, presentado por la ministra de Economía y Finanzas, Nadia Fetá, además de dar luz verde a otros proyectos de ley y realizar nombramientos cruciales en altos cargos. La ministra Fetá subrayó que este proyecto es una respuesta directa a las instrucciones del monarca, un detalle que no pasa desapercibido en el contexto actual.
Un impulso económico con sello real
El panorama económico que presenta la ministra Fetá es optimista. Marruecos se prepara para un crecimiento del 4,8% este año, con una inflación contenida del 1,1% a finales de agosto y una notable recuperación del déficit presupuestario, proyectado en un 3,5% del PIB. Estas cifras, si bien positivas, buscan ser el telón de fondo para un paquete de reformas que promete transformar el país. El objetivo principal, según Fetá, es “lograr un desarrollo nacional que combine justicia social y desarrollo territorial integrado, beneficiando a toda la población en igualdad de condiciones”.
Aquí es donde entra en juego la inversión en los pilares fundamentales de cualquier sociedad: la educación y la sanidad. Se ha anunciado un aumento significativo del gasto, alcanzando los 140.000 millones de dirhams (cerca de 13.100 millones de euros). Pero no se trata solo de dinero; también se proyecta la creación de más de 27.000 puestos de trabajo presupuestarios destinados específicamente a estos dos sectores. Esto no es una promesa cualquiera, es una apuesta clara por reforzar el capital humano y la infraestructura.
Reformas ambiciosas en Sanidad y Educación
En el ámbito de la salud, las propuestas son concretas y buscan atacar de raíz el problema del deterioro. El Gobierno planea una “mejora de la oferta de infraestructuras sanitarias”. ¿Qué significa esto en la práctica? La finalización y puesta en marcha de seis nuevos hospitales. Y no solo eso, también se ha anunciado la modernización y renovación de otros 90 centros hospitalarios existentes. Es una auténtica transformación de la red sanitaria que podría cambiar la realidad de miles de marroquíes.
Por otro lado, la educación también recibirá un impulso vital. Se plantea una aceleración en la “aplicación de la reforma del sistema educativo”. Esto incluye pasos importantes como la extensión de la enseñanza preescolar a nivel general, el fortalecimiento de los servicios de apoyo escolar y, lo más importante, la mejora continua de la calidad de la enseñanza en todos los niveles. Estas medidas buscan sentar las bases para un futuro más prometedor para las nuevas generaciones.
Mirando al futuro: Empleo, Desarrollo Social y Vivienda
El Gobierno de Marruecos no se ha quedado solo en sanidad y educación. También ha puesto el foco en la consolidación de los logros económicos para asegurar la posición del país entre las naciones emergentes. Esto se logrará estimulando las inversiones privadas, con una atención especial a las microempresas y las pymes, que son el motor de muchas economías. Además, se intensificarán los esfuerzos para la inserción laboral de un segmento crucial de la población: jóvenes y mujeres, colectivos que a menudo enfrentan mayores barreras para acceder al mercado de trabajo.
En cuanto al desarrollo territorial, se promete el “lanzamiento de la nueva generación de programas de desarrollo territorial integrado”, prestando una “especial atención a las regiones en situación de gran precariedad”. Esta es una clara señal de que se busca cerrar las brechas de desigualdad y llevar oportunidades a todos los rincones del país. Y no podemos olvidar el programa de ayuda social que beneficiará a cuatro millones de hogares, incluyendo una revalorización de las ayudas por hijo y un programa específico para huérfanos y niños abandonados.
Entre los objetivos también figuran la ampliación de la afiliación a los regímenes de pensiones y la generalización de la indemnización por pérdida de empleo. Y para rematar, el programa de ayuda directa para la adquisición de la vivienda principal, un apoyo fundamental para miles de familias que buscan tener un hogar propio.
La política también se renueva: “Moralizar” las elecciones
Pero las reformas no se limitan a lo social y económico. El Gobierno ha propuesto una serie de medidas para “moralizar” las elecciones legislativas y “garantizar su integridad”. La idea es reforzar la legitimidad de las autoridades, y para ello, se busca impulsar la participación de los menores de 35 años en la política, simplificando las condiciones para presentar candidaturas. Lo más llamativo es que se ofrecerán incentivos económicos, cubriendo el 75% de los gastos de campaña para estos jóvenes, una medida audaz para democratizar el acceso a la vida pública.
Además, se propone reservar circunscripciones electorales regionales exclusivamente a las mujeres, potenciando su presencia en el Parlamento. Y para modernizar el marco jurídico, se regulará la financiación de los partidos políticos y se reforzarán las normas para la participación de mujeres y jóvenes en la creación de nuevas formaciones políticas. No se quedan ahí; incluso se planean modificaciones para mejorar la eficacia del Tribunal Constitucional, con medidas para limitar el derecho a interponer recursos contra las elecciones de sus miembros.
El telón de fondo: Protestas y nombramientos
La reunión del Consejo de Ministros y el anuncio de estas reformas llega tras un fin de semana de nuevas protestas. Aunque con menos afluencia que en ocasiones anteriores, los manifestantes reiteraron sus demandas de mejoras en sanidad y educación y la liberación de los detenidos. La indignación social ha crecido exponencialmente tras la trágica muerte de ocho mujeres en un hospital público de Agadir durante los partos, un hecho que ha puesto de relieve la fragilidad del sistema sanitario.
Este escenario se produce mientras Marruecos invierte en infraestructuras para eventos internacionales como la Copa del Mundo de Fútbol de 2030 y la Copa África de Naciones de este mismo año. En medio de este contexto, el rey Mohamed VI realizó el nombramiento de 15 nuevos gobernadores provinciales, en ciudades clave como Marrakech, Fez o Casablanca, sin que se hayan especificado los motivos. Un movimiento que, sin duda, forma parte de este giro estratégico para intentar pacificar un país que clama por cambios profundos y tangibles. El monarca, en su discurso ante el Parlamento, sin aludir directamente a las protestas, insistió en la complementariedad de los grandes proyectos de infraestructura y los programas sociales, un mensaje que muchos percibieron como una respuesta indirecta a la tensión social creciente.
Fuente original de la información: ABC – Europa Press
Créditos de la imagen: REUTERS