13 Oct 2025

El hongo que desafía a la medicina moderna

El hongo que desafía a la medicina moderna El hongo que desafía a la medicina moderna ¡Atención, amantes de la cultura y el conocimiento! Hoy…






El hongo que desafía a la medicina moderna

El hongo que desafía a la medicina moderna

¡Atención, amantes de la cultura y el conocimiento! Hoy en Vinyl Station Radio, nos adentramos en un tema que, aunque no suene a exitazo musical, sin duda merece toda nuestra atención por su impacto en la salud global. Hablamos de un organismo que está poniendo en jaque a la medicina y que se ha convertido en una verdadera pesadilla silenciosa: la Candidozyma auris.

Puede que su nombre suene complejo, pero su historia es fascinante y, al mismo tiempo, preocupante. Este hongo microscópico, descubierto por primera vez en Japón en 2009, ha evolucionado rápidamente hasta convertirse en una amenaza global, y su expansión nos obliga a estar informados y preparados.

¿Por qué Candidozyma auris es tan problemático?

La razón principal por la que la Candidozyma auris ha encendido las alarmas en el ámbito médico es su asombrosa capacidad de resistencia. Y no hablamos de resistencia a un solo fármaco, ¡sino a múltiples antifúngicos que normalmente usamos para combatir las candidiasis! Imagina que tu banda favorita lanza un álbum y nadie puede escuchar sus canciones porque los altavoces de todo el mundo se han roto. ¡Algo así, pero a nivel de salud!

Entre los tratamientos que se le resisten están el fluconazol, la anfotericina B y, en menor medida, las equinocandinas. Esto la convierte en una especie de estrella de rock del mundo de los hongos, una que difícilmente se deja domar. Pero la cosa no queda ahí. Este intrépido hongo es también:

  • Termotolerante: Le encantan las temperaturas cálidas, lo que sugiere una posible conexión con el cambio climático.
  • Resistente a la desecación: Puede sobrevivir en ambientes secos durante mucho tiempo.
  • Persistente: Se pega a la piel humana y a superficies hospitalarias, facilitando su contagio de persona a persona o a través de objetos.

Es importante recordar que las infecciones por hongos microscópicos, o micosis, son más peligrosas de lo que a menudo pensamos. Cada año, más de 1,5 millones de personas fallecen a causa de ellas, una cifra que supera incluso a las muertes por tuberculosis o malaria. Y con el surgimiento de cepas resistentes como la Candidozyma auris, la situación se vuelve aún más delicada. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha puesto el foco en estos “superhongos”, creando una lista de los más prioritarios para su estudio y tratamiento.

Así es como Candidozyma auris se mueve por el mundo

A diferencia de otras especies de Candida que habitan en nuestro intestino de forma inofensiva, la Candidozyma auris tiene una predilección especial por la piel. Las personas que la portan pueden desprender una gran cantidad de estos hongos, dejando un rastro de contaminación en ropa, suelos y equipos médicos. En estos lugares, este hongo es un verdadero superviviente, capaz de aguantar semanas enteras. Para deshacerse de él, se necesita una limpieza exhaustiva con productos clorados, luz ultravioleta o vapor de peróxido de hidrógeno, además de una rigurosa higiene de manos. ¡Un verdadero desafío de limpieza profunda!

Aunque la mayoría de las micosis superficiales, como el pie de atleta o la candidiasis vaginal, suelen ser molestas pero no graves, la Candidozyma auris tiene un lado mucho más oscuro. Si bien muchas personas colonizadas no desarrollan síntomas, para aquellas con un sistema inmunitario debilitado, la infección puede ser grave. Estamos hablando de una mortalidad superior al 30% en pacientes inmunodeprimidos si el hongo se abre paso en heridas quirúrgicas o ingresa al torrente sanguíneo a través de vías intravenosas. Puede atacar órganos vitales como el corazón, los huesos o incluso el cerebro, provocando condiciones como endocarditis, osteomielitis o meningitis.

Los brotes de este hongo son tristemente más comunes en lugares donde la población es más vulnerable: unidades de cuidados intensivos (UCI), unidades de reanimación y residencias de ancianos. Además, su diagnóstico es un verdadero dolor de cabeza, ya que las técnicas convencionales no son suficientes. Se requieren métodos moleculares avanzados que, lamentablemente, no están disponibles en todos los laboratorios. Y una vez diagnosticada, la resistencia a los tratamientos obliga a menudo a combinar medicamentos durante semanas, como si de una batalla épica se tratara.

Una expansión europea que no da tregua

En Europa, la situación es cada vez más tensa. Un informe reciente del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) nos advierte de una propagación acelerada de la Candidozyma auris. Hasta 2023, se han reportado más de 4.000 casos de candidiasis y colonizaciones en la Unión Europea, con países como España, Grecia e Italia a la cabeza en incidencias. Solo en 2023, se detectaron 1.346 nuevos casos en 18 naciones. En menos de siete años, regiones enteras de España, Grecia, Italia y Rumanía han alcanzado el temido nivel de endemia. Y es que el hongo no ha parado de expandirse, con brotes recientes en Chipre, Francia y Alemania.

La magnitud oculta del problema

Lamentablemente, estos números podrían ser solo la punta del iceberg. El informe del ECDC ha revelado importantes deficiencias en los sistemas de vigilancia epidemiológica y en las directrices de prevención. Aunque muchos países tienen laboratorios de referencia en micología, muy pocos cuentan con un sistema nacional de vigilancia o con directrices claras para manejar estas infecciones. Esto significa que la verdadera frecuencia de la enfermedad fuera de los hospitales es, en gran medida, desconocida, lo que dificulta aún más el control de esta epidemia silenciosa.

España, por cierto, fue pionera en notificar un brote hospitalario de Candidozyma auris en 2016, específicamente en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, un brote que, increíblemente, aún persiste. Aunque las infecciones siguen concentradas en ciertos servicios, Javier Pemán, microbiólogo médico de dicho hospital, destaca una mayor concienciación y la implementación de protocolos de vigilancia temprana, lo que es una luz de esperanza en esta compleja situación.

¿Un aliado del cambio climático?

Uno de los aspectos más intrigantes de la Candidozyma auris es su posible conexión con el cambio climático. La aparición simultánea de distintos linajes ha fortalecido la hipótesis de un origen ambiental. Se piensa que el aumento de las temperaturas globales podría haber favorecido a este hongo, permitiéndole adaptarse a nuestro entorno y, lo que es más increíble, a nuestro cuerpo.

Se cree que la Candidozyma auris pudo haber saltado de ambientes pantanosos al rural, y de ahí al urbano, posiblemente con la ayuda de animales como aves migratorias, pequeños mamíferos y, por supuesto, nosotros, los humanos. ¡Imagínense, un hongo viajero! La detección de este organismo en marismas, playas, polvo atmosférico y en varios animales respalda esta teoría.

Su capacidad para prosperar a temperaturas más elevadas le habría permitido superar nuestra barrera natural de endotermia. Muchos hongos simply no pueden sobrevivir en mamíferos debido a nuestra alta temperatura corporal. Pero la Candidozyma auris es una excepción, y las alteraciones de los ecosistemas por la agricultura, el uso de pesticidas o la urbanización habrían facilitado este salto evolutivo.

Los estudios genómicos han identificado seis linajes distintos de Candidozyma auris, cada uno con sus propias características de virulencia y resistencia, distribuidos globalmente debido a la movilidad humana. El gran desafío ahora es entender a fondo la biología de este hongo para poder desarrollar nuevas estrategias de prevención, diagnósticos más rápidos y, crucialmente, nuevos fármacos y vacunas que puedan enfrentarlo de manera efectiva.

En Vinyl Station Radio, siempre estamos atentos a las noticias que nos permiten comprender mejor el mundo que nos rodea. La historia de la Candidozyma auris es un claro recordatorio de que la naturaleza siempre nos depara sorpresas, y que la ciencia y la investigación son nuestras mejores herramientas para seguir adelante. ¡Mantente informado y cuídate mucho!

Fuente original de la información: ABC –

Créditos de la imagen: ABC

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