30 Oct 2025

El horror en Río: ¿quién ordenó la masacre de la favela?

Noticia de Vinyl Station Radio El horror en Río: ¿quién ordenó la masacre de la favela? ¡Prepárense, amantes de la música y la cultura! Hoy…






Noticia de Vinyl Station Radio


El horror en Río: ¿quién ordenó la masacre de la favela?

¡Prepárense, amantes de la música y la cultura! Hoy les traemos una noticia que sacude los cimientos de la realidad, un acontecimiento que ha dejado una marca indeleble en el corazón de Brasil y que nos obliga a mirar más allá de las melodías para entender las complejidades del mundo en que vivimos. Río de Janeiro, la ciudad del carnaval y las playas paradisíacas, se ha visto envuelta en una tragedia sin precedentes, una operación policial que ha desatado el horror en sus favelas y ha puesto a la opinión pública al borde del abismo.

Las imágenes que han circulado son devastadoras. Los habitantes de la favela da Peña, con una entereza que estruja el alma, se unieron para recoger cuerpos, llevando la desolación hasta la plaza São Lucas, el centro mismo de su comunidad. Allí, una hilera de cuerpos semidesnudos, una muestra cruda y dolorosa de una operación que ha resultado en, al menos, 128 muertes. Sí, lo han leído bien, ciento veintiocho personas han perdido la vida en lo que se perfila como la operación policial más letal en la historia de Río de Janeiro, y quizás de todo Brasil.

Esta es la cruda realidad de una acción ordenada por el Gobierno de Río de Janeiro, dirigida supuestamente contra la facción criminal Comando Vermelho (CV). Pero el costo humano ha sido inmenso, y las voces de crítica no han tardado en alzarse por todo el país y más allá de sus fronteras. Estamos hablando de un suceso que ha impactado a Brasil y al mundo, especialmente porque ocurrió en las favelas de Alemão y Peña, en la zona norte de Río, hogar de más de 100.000 personas, en su mayoría gente humilde que día a día se esfuerza en los barrios más acomodados de la ciudad.

El pulso de Río se detiene

La tragedia ha teñido de luto la rutina de Río. En los barrios de clase media, la pregunta flota en el aire: ¿serán estas víctimas, quizá, las personas que trabajaban en sus hogares, en sus comercios? El impacto ha sido profundo, afectando el transporte, cerrando escuelas y colapsando hospitales. La vida en la ciudad, que nunca se detiene, ha acusado el golpe, y la gente se pregunta cómo es posible que tal nivel de violencia haya sido perpetrado en nombre de la seguridad.

La operación, impulsada por el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, ha encendido la mecha de un debate político que, sin duda, será central en las próximas elecciones. La polarización entre el bolsonarismo, al que Castro se alinea, y el petismo, liderado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, se ha intensificado. Este evento se convierte en el epicentro de una batalla ideológica, donde las estrategias de seguridad y los derechos humanos chocan de frente.

Estrategias en la mira: ¿efectividad o brutalidad?

La acción de Castro ha sido comparada, y no precisamente para bien, con otra operación exitosa llevada a cabo hace poco más de un mes en São Paulo. En aquella ocasión, los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC) fueron aprehendidos sin disparar un solo tiro, asfixiando financieramente a la facción criminal. Esta comparación pone en una situación complicada el argumento de Castro, quien asegura haber planeado su operación durante un año. La falta de consulta con el Gobierno central, precisamente mientras el presidente Lula da Silva estaba en una gira diplomática por Asia, ha generado aún más controversia.

Mientras los bolsonaristas, incluyendo el senador Flavio Bolsonaro, han defendido la estrategia de mano dura de Castro, el gobierno de Lula y sus ministros han puesto en valor el enfoque de la Operación Quasar en São Paulo. Aquella se basó en una inteligencia detallada para desmantelar los esquemas de blanqueo de fondos del narcotráfico, demostrando que existe una vía menos sangrienta para combatir el crimen organizado. Inicialmente, Castro defendió la operación, indicando que contaba con el aval judicial y fiscal. Sin embargo, más tarde reconoció que la acción pudo haber excedido los límites, incluso sugiriendo la necesidad de apoyo militar. Tras ser interpelado por el ministro de justicia, Ricardo Lewandowski, admitió no haber consultado al equipo de Lula.

El traslado macabro y las voces de la indignación

El grotesco traslado de los cuerpos a la plaza fue una iniciativa desesperada de los propios vecinos, buscando facilitar la identificación por parte de sus seres queridos. Muchos de los cuerpos presentaban heridas de bala, algunos con el rostro desfigurado, un testimonio mudo de la magnitud de la violencia. “En 36 años de favela, pasando por varias operaciones y masacres, nunca vi nada parecido a lo que estoy viendo hoy. Es algo nuevo. Brutal y violento a un nivel desconocido”, expresó conmovido el activista Raull Santiago, quien ayudó en el traslado de los cadáveres.

Resulta aún más perturbador saber que los cuerpos hallados en la zona de monte, donde se intensificaron los enfrentamientos, no figuraban en el balance oficial de 64 muertos, que incluía a cuatro policías. Ese balance inicial, presentado como una victoria estatal contra el crimen, ha sido rápidamente rectificado ante la avalancha de críticas del gobierno, la defensoría pública, organizaciones de derechos humanos y hasta la ONU. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos declaró estar “horrorizado” por la operación.

La letalidad policial bajo escrutinio

A nivel nacional, la Defensoría Pública de la Unión (DPU) ha repudiado el aumento de la letalidad policial, insistiendo en que las acciones estatales no pueden desembocar en ejecuciones sumarias ni violaciones de derechos humanos, especialmente en las comunidades más vulnerables. La DPU recordó que la Corte Suprema brasileña ya había establecido un plan para reducir la letalidad en Río, promoviendo el uso excepcional de operaciones para garantizar la seguridad pública salvaguardando la vida.

Mientras tanto, en el Instituto Médico Legal (IML), cientos de personas se aglomeraban con la angustia de encontrar información sobre sus familiares. Historias como la de Carol Malícia, cuyo compañero Vitor le envió un mensaje aterrorizado antes de ser hallado herido, resuenan con dolor. Otro familiar, anónimo, lamentó: “Los dejaron ahí tirados, desnudos. Ni a un animal se le trata así, no importa lo que haya hecho la persona”.

La justicia también ha tomado cartas en el asunto. El juez de la Corte Suprema, Alexandre de Moraes, ha solicitado a la Fiscalía General de la República que se pronuncie en 24 horas sobre la operación. Por su parte, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha pedido al Supremo que el gobernador Claudio Castro presente un informe detallado con la justificación formal de la acción y las medidas para asegurar la responsabilidad de los agentes implicados.

La operación “Contención”, como ha sido denominada, y que según Castro implicó a 2.500 agentes y un año de planificación, buscaba cumplir cien órdenes de prisión y frenar la expansión del Comando Vermelho. Esta organización, según el Mapa de Grupos Armados, es la única que ha logrado aumentar su control territorial en el estado, alcanzando más del 51% de las áreas dominadas. La Policía Civil ha reportado la incautación de más de cien fusiles, pistolas y granadas, además de más de un centenar de detenciones. Pero la pregunta fundamental sigue en el aire: ¿a qué precio?

Fuente original de la información: ABC – Verónica Goyzueta

Créditos de la imagen: reuters

Leer noticia original


VinylStation Radio
Rock Español · Haz clic para escuchar
LIVE
Ir al directo