20 Oct 2025

El secreto de la ópera que une a extraños en un ritual egipcio

El secreto de la ópera que une a extraños en un ritual egipcio El secreto de la ópera que une a extraños en un ritual…






El secreto de la ópera que une a extraños en un ritual egipcio

El secreto de la ópera que une a extraños en un ritual egipcio

¡Prepárense, amantes de la cultura y lo extraordinario! Una joya musical está a punto de desembarcar en España, y no es una ópera cualquiera. Hablamos de ‘Akhnaten’, la monumental obra de Philip Glass, que llega al Gran Teatro del Liceo dispuesta a transformar nuestra percepción del tiempo y el arte.

Pero antes de que las luces se enciendan y la majestuosidad de Glass nos envuelva, hay una historia detrás del telón que nos ha dejado fascinados. Un ritual que, día tras día, une a un equipo diverso de artistas, técnicos y colaboradores, al más puro estilo de las antiguas ceremonias egipcias. Porque, ¿quién dijo que el mundo del espectáculo era solo brillo y glamour? En esta producción, el espíritu de comunidad es el verdadero protagonista.

Un Círculo Mágico que Trasciende el Escenario

Imagina esta escena: cada mañana, antes de sumergirse en la complejidad de los ensayos, el director de escena Phelim McDermott reúne a todo el equipo. No hay jerarquías, no hay roles definidos por un momento. Todos se sientan en el suelo, formando un círculo. Es un espacio íntimo, donde cada persona es invitada a compartir cómo se siente, sin presiones pero con la libertad de expresar lo que desee.

Este elenco es un crisol de talentos y personalidades. Cantantes con voces de otro mundo, instrumentistas que dominan la compleja partitura de Glass, escenógrafos que le dan vida al antiguo Egipto, diseñadores de vestuario que confeccionan trajes dignos de faraones, y el imprescindible equipo de producción que se encarga de que todo funcione a la perfección. Vienen de todas partes del mundo, se unen por uno o dos meses para dar vida a esta pieza maestra y luego, como nómadas del arte, parten hacia su siguiente aventura.

McDermott lo describe a la perfección: “No tienes que decir nada si no quieres, pero puedes compartir cómo te sientes, cuáles son tus dificultades o incluso algo que te haya pasado de camino al lugar del ensayo. Es algo que ayuda a crear un sentido de comunidad”. Y es que, en un mundo tan ajetreado, donde la individualidad suele prevalecer, encontrar un espacio para la conexión humana es un verdadero tesoro. Este ritual diario no es solo una rutina; es el latido que da vida a toda la producción, forjando lazos y cultivando un espíritu de unidad esencial para una obra de tal magnitud.

Philip Glass y el Ritual del Sonido

No es casualidad que este enfoque ritualista se alinee tan bien con la obra de Philip Glass. Desde tiempos inmemoriales, las prácticas repetitivas han sido la espina dorsal de las sociedades, desde las ceremonias sagradas hasta los encuentros deportivos. Y si hay una cultura que dominó el arte del ritual, fue la del antiguo Egipto.

Glass lo entiende a la perfección. Es por eso que ‘Akhnaten’ arranca con diez largos minutos de música hipnótica, estática, casi extática. Una introducción que te atrapa, te envuelve y te prepara para una experiencia sonora sin igual. Anthony Roth Costanzo, el contratenor que encarna al faraón Akenatón, lo confirma: “Los primeros minutos son muy difíciles para el público, porque estamos acostumbrados al teléfono y a ir de un sitio a otro deprisa, y Glass te pide justo lo contrario: concentrarte en una sola cosa”.

Es un llamado a la concentración, a la inmersión total. El inicio de ‘Akhnaten’ es fundamental porque “establece un sentido de ritual”. Y una vez que te sumerges en su mundo sonoro, “puedes tener una experiencia realmente trascendente”. ¡Preparen sus oídos y su alma para dejarse llevar por este viaje sonoro!

Minimalismo que No es Tan Mínimo

La trama de ‘Akhnaten’ es engañosamente simple: a la muerte de su padre, Akenatón es coronado, impone sus reformas, se gana enemigos, es derrocado y muere. Milenios después, su momia es encontrada. Un argumento que a primera vista parece minimalista, pero que es la base para lo que muchos consideran una catedral del minimalismo musical. Pero, ¿es realmente tan “minimalista” la música de Glass?

McDermott nos aclara: “No es realmente minimalista; se trata de superponer capas”. Roth Costanzo, quien lleva el peso de un papel tan complejo, lo sabe de primera mano: “Es hermoso escuchar los cambios de armonía, los contrastes rítmicos y la forma sutil en que él va añadiendo capas”. Piénsenlo, no es tan distinto de lo que hacían genios como Bach y Händel, a quienes, paradójicamente, llamamos barrocos. Glass, como un alquimista del sonido, comienza con una idea sencilla, quizás inspirada en un raga indio, y luego “va sumando capas hasta que todo se convierte en una explosión de energía y emoción”. ¡Definitivamente, esto va más allá de lo “simple”!

Un Faraón que Habla Catalán: El Reto de Barcelona

La llegada de ‘Akhnaten’ a Barcelona viene con un giro muy especial. Glass, en un gesto de conexión cultural, especifica en la partitura que el famoso “Himno al sol”, una melodía que dura cerca de quince minutos, debe ser cantado en el idioma de la ciudad anfitriona. Así que, ¡sorpresa!, Anthony Roth Costanzo lo interpretará nada menos que en catalán.

Ha sido un trabajo arduo, confesó el contratenor, especialmente con el director asistente Miquel Massana, quien además fue el encargado de la traducción. El mismo Costanzo, entre risas, describe el catalán como un idioma que “tiene algo de francés, algo de español y a veces incluso un matiz de ruso”, antes de regalarnos una muestra de la belleza de sus versos: “Tu apareixes bellíssim a l’horitzó del cel…”. ¡Sin duda, un detalle que añade una capa más de magia a esta producción!

Egipto Renace en el Escenario

El montaje de McDermott es una proeza visual. Su objetivo no es una imitación fiel del antiguo Egipto, sino una evocación, una reinterpretación que captura su esencia y magnificencia. El escenario se divide en tres franjas horizontales, como si estuviéramos mirando los antiguos jeroglíficos que adornaban los templos y tumbas.

Y hablando de magnificencia, los vestuarios de Kevin Pollard son una obra de arte en sí mismos. McDermott los exhibe con orgullo. Son dorados, espectaculares, y no solo eso, ¡una de las piezas más impresionantes pesa la friolera de 17 kilos! Imaginen la dedicación del elenco. Y el maquillaje… ¡ah, el maquillaje! Roth Costanzo se somete a un ritual de transformación de entre dos y tres horas antes de cada función. ¡Eso es compromiso con el arte!

La repetición rítmica de la música de Glass encuentra su reflejo en escena con la incorporación de un grupo de malabaristas. ¿Y el mensaje detrás de todo esto? McDermott nos invita a reflexionar: “Cuando era niño, la gente hablaba despectivamente de esas culturas primitivas que adoraban al sol, como Akenatón, y ahora, con nuestro clima y nuestra situación actual, me parece que en realidad era una idea ecológica temprana: que la energía del sol era el origen de todo”. ¡Qué potente y actual!

La impecable dirección musical corre a cargo de Karen Kamensek, una verdadera experta en la obra de Glass. Ella lo sabe: la música del compositor es “cualquier cosa menos simple, requiere una enorme precisión por parte de cada uno de los músicos de la orquesta”. Y en el papel de Nefertiti, debuta Rihab Chaieb, quien nos promete una interpretación donde “se siente el tiempo, la relación con la eternidad”.

Todo esto se despliega en cerca de tres horas de espectáculo, con un total de siete funciones programadas, ¡incluyendo una exclusiva para menores de 35 años! Con el setenta por ciento del aforo ya vendido, ‘Akhnaten’ no solo cumple las expectativas, sino que demuestra el poder de Philip Glass para conectar con un público fiel y ansioso de experiencias trascendentes. ¡No se pierdan este ritual operístico que promete ser una cita inolvidable!

Fuente original de la información: ABC – Pep Gorgori

Créditos de la imagen: Sergi Panizo

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