07 Oct 2025

El tormento que la Orquesta Nacional resucitó en el escenario

El tormento que la Orquesta Nacional resucitó en el escenario El tormento que la Orquesta Nacional resucitó en el escenario ¡Prepárense, amantes de la cultura!…






El tormento que la Orquesta Nacional resucitó en el escenario

El tormento que la Orquesta Nacional resucitó en el escenario

¡Prepárense, amantes de la cultura! La Orquesta y Coro Nacionales de España acaba de arrancar su temporada por todo lo alto, y lo ha hecho con un golpe de efecto que resuena en cada acorde: la ópera ‘Wozzeck’ de Alban Berg. Este 2025 marca el centenario de su estreno, y no hay mejor manera de celebrarlo que con la profundidad y la intensidad que solo Berg puede ofrecer.

Desde 2016, David Afkham nos ha regalado una serie de óperas en versión de concierto dramatizada que se han convertido en citas ineludibles. Piénsenlo: ‘El holandés errante’ y ‘Tristán e Isolda’ de Wagner, ‘Elektra’ y ‘Salomé’ de Richard Strauss, y ‘Fidelio’ de Beethoven. Títulos que bucean en el tenebrismo, el desgarro mitológico y el sacrificio heroico. Y ahora, ‘Wozzeck’ se une a este panteón, desvelando el abismo personal de un personaje atrapado en un universo de opresión y tormento. ¡Una verdadera joya para los sentidos!

Alban Berg y la Música como Lenguaje del Alma

El genio detrás de ‘Wozzeck’, Alban Berg, era un alma introspectiva y emotiva, para quien la música no era un fin en sí misma, sino un vehículo necesario para expresar lo inexpresable. Esta visión desafía a muchas obras históricas que priorizaron la especulación sobre la emoción, pero es la esencia misma de esta ópera. ‘Wozzeck’ es un entramado musical complejo, lleno de desafíos técnicos, pero toda esa arquitectura sonora tiene un único propósito: dar voz a una historia tan potente que las palabras apenas bastan.

La historia es tan cruda como relevante: Wozzeck, un hombre aplastado por la pobreza, se somete a experimentos pseudocientíficos que lo empujan al límite. Su destino se sella con el asesinato de la mujer con la que convivía, madre de su hijo. Una tragedia que nos invita a reflexionar sobre la condición humana y las consecuencias de la marginalidad.

Un Elenco de Estrellas para una Obra Maestra

La interpretación que vivimos en el Auditorio Nacional de Música fue, sencillamente, espectacular. David Afkham en la dirección musical y Susana Gómez en la dirección de escena lideraron un equipo de talentos que dieron vida a esta compleja obra. Los principales intérpretes que nos dejaron con la boca abierta fueron:

  • Martin Winkler como Wozzeck
  • Lise Lindström como Marie
  • Rodrigo Garull como el Tambor mayor
  • Stephen Milling como el Doctor
  • Jürgen Sacher como el Capitán
  • Tansel Akzeybek como Andrés
  • Solgerd Isalv como Margret
  • Enrique Sánchez-Ramos y Diego Blázquez como aprendices
  • Xabier Pascual como el loco y soldado
  • Jairo Somolinos como el hijo de Marie
  • Y la impresionante labor de Antara Korai y, por supuesto, la Orquesta y Coro Nacionales de España.

Dramatización y Escenografía: Más Allá de la Música

La ópera se despliega en quince escenas, unidas por interludios que garantizan una progresión dramática continua. La integridad del trabajo orquestal y su densidad fueron palpables, culminando en los emotivos interludios del tercer y último acto. La actuación del joven Jairo Somolinos y los miembros de Antara Korai, a pesar de la brevedad de sus papeles, fue la guinda del pastel, bajo una fría luz azul que envolvió el auditorio y acentuó la atmósfera.

El formato dramatizado es un acierto rotundo en esta serie de conciertos. Con pocos elementos, se logra guiar al espectador a través de la densa trama. La directora de escena, Susana Gómez, hizo magia con el subtitulado, un vestuario sintético diseñado por Gabriela Salaverri y una iluminación vibrante de Manuel Fuster. Todo se articuló alrededor de una larga tarima frente a la orquesta, con una única butaca de barbero y apariciones estratégicas de los personajes entre el público y en la tribuna del órgano. ¡Una inmersión teatral como pocas!

Berg entendía que el arte es el reino del subconsciente, y buscaba diluir los hechos concretos para resaltar los valores expresivos. En esta puesta en escena, la iluminación y los gestos fueron cruciales para capturar esa esencia.

Interpretaciones Brillantes que Resaltan la Complejidad

El bajo-barítono Martin Winkler, en el papel protagónico de Wozzeck, fue una revelación. Su personaje nació en la incredulidad y se transformó gradualmente hasta la desesperación. En las versiones de concierto, el equilibrio entre voces e instrumentos es un reto, y la decisión de que Winkler comenzara casi inaudible, en sintonía con el acompañamiento camerístico, fue un golpe maestro. La sutileza de Berg se manifestó en cada susurro inicial de Winkler, mientras la orquesta desvelaba la escena con una brillantez particular.

Un momento memorable y muy bien resuelto fue la superposición con la orquesta popular en la escena del jardín de la taberna, ¡donde los músicos incluso aparecieron simpáticamente disfrazados! El contrapunto a Winkler lo puso la soprano Lise Lindström, una figura reconocida en Madrid, quien brilló con su veteranía vocal en un papel igualmente esquivo. Lindström supo capturar el aspecto más reivindicativo del personaje, aportando una profundidad vocal acorde con su presente artístico. Todo esto, arropado por un sólido elenco de secundarios, elevó la obra a una posición formidable.

La Vigencia de un Tormento

‘Wozzeck’ es una obra repleta de detalles, pensada por Berg para quien realmente quiera “entender”. Su génesis, en el genio del dramaturgo alemán Georg Büchner, le permitió ser testigo de las convulsiones de la industrialización y la dura posguerra mundial. Pero su alcance no se detiene ahí; su actualidad sigue siendo dolorosamente evidente mientras los horrores que describe persistan en nuestro mundo. Berg lo intuyó en 1925, en una Alemania que vivía una aparente calma y prosperidad. ‘Wozzeck’ fue la traducción cruel y dramática de una sospecha inconsciente, una llamada a dar valor a la carga sensible que la música y el teatro pueden transmitir.

David Afkham, en el inicio de su última temporada como director titular y artístico de la OCNE, ha demostrado una vez más su inteligencia emocional al reafirmar los valores intrínsecos de ‘Wozzeck’. Su trayectoria con las óperas dramatizadas ya lo había posicionado como un director con una capacidad dramática notable, y esta puesta en escena lo ha confirmado con creces. ¡No podemos esperar a ver qué más nos depara esta increíble temporada!

Fuente original de la información: ABC – Alberto González Lapuente

Créditos de la imagen: Rafa Martín

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