La frase de esta abuela que lo cambió todo para el grupo del momento
¡Atención, melómanos! El panorama musical español está viviendo un auténtico terremoto, y sus protagonistas son los chicos de Sanguijuelas del Guadiana. Este trío extremeño ha pasado en solo cuatro meses de ser una promesa local a convertirse en el fenómeno más inesperado y arrollador del momento. Sus letras, un grito a la España rural y vaciada, han calado hondo en la gente, generando un fervor que ni ellos mismos pueden creer. Pero, ¿cómo empezó todo este vendaval de éxito? La clave, sorprendentemente, podría estar en una abuela llena de sabiduría y un poquito de preocupación.
Carlos Canelada, la voz y guitarra de la banda, nos cuenta que su abuela Isabel le soltó una frase que resonó con la fuerza de un himno: «Esto ya es demasiado, Carlos. Me está empezando a dar miedo». Y Juan Grande, su compañero con una llamativa rasta y un pendiente en forma de botijo, añade entre risas que Isabel les comentó, preocupada: «¡Venga, chicos, dejad de dar conciertos y quedaos en el pueblo ya!». Una anécdota que nos muestra el adorable caos que esta popularidad ha traído a sus vidas. Víctor Arroba, el bajista, no esconde la emoción al recordar el reciente concierto en Zafra: «La verdad es que lo de ayer en Zafra fue la locura máxima. Sonó la intro, subimos al escenario y, aunque nos habían advertido, miré al frente y… ¡Uf! El mar de cabezas se perdía en el horizonte. ¡Hostias, te juro que me temblaron las piernas!». Es evidente que, a pesar del vértigo, están disfrutando cada segundo de esta aventura.
Del Pueblo al Mar de Cabezas: El Fenómeno ‘Revolá’
La historia de Sanguijuelas del Guadiana es de esas que te hacen creer en la magia de la música. Sentados en la ermita de San Isidro, en un tranquilo martes donde apenas se cruzan un par de abuelos, cuesta imaginar que fue allí, en la idílica playa de Calicantos, en la Siberia extremeña, donde decidieron lanzar su primer disco, ‘Revolá’. Un disco que lejos de buscar los grandes escenarios de Madrid, eligió la romería de su pueblo, Casas de Don Pedro, el 15 de mayo, como plataforma inaugural. Carrozas, chiringuitos y autobuses llenos de gente de toda la región fueron testigos de su prometedor inicio. Carlos, con solo 22 años, recuerda aquel día como “emocionante”. Aunque ni él ni sus compañeros sabían que aquello era solo el preludio de la tempestad que se avecinaba.
La auténtica avalancha de éxito llegó tras su paso por el famoso Sonorama Ribera en Aranda de Duero. Fue el 8 de agosto y la banda dejó a todos boquiabiertos. La Plaza del Trigo se llenó de banderas de Extremadura y hasta una pancarta pidiendo un tren digno para la comunidad apareció en un balcón. ¿El resultado? Todas las entradas para su concierto en La Riviera de Madrid se agotaron al día siguiente. Y no solo eso, ¡tuvieron que añadir dos fechas más que también hicieron “sold out” en tiempo récord! La gente se subía a los camiones para verles, los parkings colapsaron y más de diez mil personas cantaban a viva voz letras que resuenan con la identidad de su tierra:
- «Llevadme a mi Extremaduuuura»
- «Suerte la tuya de poder vivir donde naces»
- «Los domingos de vuelta a las capitales»
- «¡Te juro que volvereeeeé!»
Es un reflejo de una realidad que muchos conocen: la despoblación del mundo rural. Una problemática que Antonio Machado ya describió en 1912 y Serrat en su mítico “Pueblo blanco”. Pero Sanguijuelas del Guadiana no busca la huida, sino la conciencia. “No decimos que la gente tenga que volver al pueblo, porque somos conscientes de las oportunidades. El disco tampoco idealiza la vida aquí, solo contamos lo que vivimos, porque vemos cómo esto se vacía de un día para otro en septiembre”, aclara Carlos. Su mensaje clave es evitar que los jóvenes se sientan obligados a irse y no vivan como un fracaso quedarse o regresar. Es una llamada a valorar el arraigo y la identidad local.
De la Investigación a la Carretera: Una Apuesta por la Cultura
Detrás de este éxito arrollador, encontramos figuras clave como Pedro Atanasio, el tour manager de la banda. Hace dos años, Pedro tomó una decisión que a muchos les parecería una locura: abandonó su puesto como investigador especializado en Acústica en la Universidad de Extremadura para embarcarse en esta aventura musical. “Ahora gano menos como ingeniero, pero siento que apuesto por la cultura de mi tierra”, nos confiesa con orgullo, evidenciando que esta banda es mucho más que música; es un movimiento, un sentir. “Con ellos mucha gente se está dando cuenta de lo que hay en el mundo rural y de que pueden volver a sus pueblos a recuperar lo que había antes. Han conseguido remover algo en ese sentido y que la gente piense: ‘A lo mejor nosotros también podemos'”.
La vida del músico es dura, y más si vienes de un pueblo pequeño. Juan Grande recuerda cómo en Madrid pagaba 200 euros por una habitación, un precio que rápidamente subió a 500 por apenas cinco metros cuadrados. Carlos no era ajeno a esa realidad, pagando 600 euros por una “ratonera”. “Me sentía impotente y fue una pérdida de tiempo para la música“, explica Canelada, contrastando con la libertad que tienen en su tierra, ensayando en la cochera o en la discoteca abandonada del pueblo. Este año, su furgoneta ha recorrido más de 25.000 kilómetros, llevando su música a setenta municipios de España e incluso a México. La gira les llevará a superar el centenar de conciertos, una cifra impensable hace solo unos meses.
El Futuro: ¿Independientes o con un Gigante en el Pueblo?
En medio de este torbellino de fama, la pregunta es inevitable: ¿han llamado ya a la puerta las grandes multinacionales? Juan Grande, con esa chispa que le caracteriza, suelta: “Bueno, ha habido cosas por ahí (risas), pero tenemos claro que queremos tener el máximo control sobre el grupo”. Su filosofía es clara: ellos deciden dónde, cuándo y cómo. La idea, casi utópica, de que un gigante como Sony o Universal establezca una sucursal en Casas de Don Pedro, no es más que una muestra de su firmeza y su amor por sus raíces. Víctor Arroba añade: “No sabíamos ni cómo iba a ir el disco, cualquiera se imagina cómo estaremos en el futuro”. Y Carlos Canelada concluye, con un toque de humildad: “Bueno, con seguir igual que estamos ahora…”. A lo que Juan sentencia entre risas: “¡Tú verás! ¡Cualquiera mantiene esto diez años!”.
Así, Sanguijuelas del Guadiana, entre el cariño de una abuela, el apoyo de un amigo visionario y un mar de cabezas entregadas, está redefiniendo el éxito a su manera, demostrando que la autenticidad y el compromiso con sus raíces son la fórmula invencible para llegar al corazón de la gente. Y nosotros, en Vinyl Station Radio, ¡no podemos estar más emocionados de seguir de cerca esta increíble historia!
Fuente original de la información: ABC – Israel Viana
Créditos de la imagen: foto: Pablo Ortega vídeo: PABLO ORTEGA y david del río