Patti Smith en el Teatro Real: un giro inesperado para el punk
La ‘madrina del punk’, Patti Smith, ha vuelto a dejar una huella imborrable, esta vez en un escenario que pocos hubieran imaginado para la icónica artista: el Teatro Real de Madrid. La sala, un templo de la ópera, vibró con la energía de una figura que, a sus casi 78 años, sigue desafiando convenciones y cautivando a nuevas generaciones.
Desde el momento en que su distintiva melena plateada asomó por el escenario, el auditorio estalló. Una ovación de casi un minuto de duración, con el público puesto en pie, saludó a la leyenda. Un contraste fascinante con sus comienzos en 1971, cuando en la iglesia de St. Mark en Nueva York, Patti Smith se atrevió a recitar poesía acompañada de una guitarra eléctrica, un acto revolucionario para la época y para el lugar. Aquella fue una audacia que sentó las bases de su legado, y que para muchos, marcó el inicio de una nueva forma de entender la expresión artística.
Un viaje a los orígenes: Homenaje a ‘Horses’
El concierto en el Real fue una ocasión especial, parte de una selecta gira europea que celebra el cincuenta aniversario de ‘Horses’, su álbum debut. Este disco, que cambió el panorama musical y cultural, fue interpretado en su totalidad, llevando a los asistentes a un viaje sonoro a través de la obra que la catapultó a la fama.
La noche arrancó, como era de esperar, con el inolvidable primer verso de “Gloria”: «Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos». Un grito de independencia y autoafirmación que resuena con la misma fuerza hoy que hace cinco décadas. Cada nota, cada palabra, resonó con una profundidad que solo una artista de su calibre puede lograr.
El público madrileño fue testigo de cómo Patti Smith convertía el Teatro Real en su propio CBGB, en un despliegue de talento y carisma que solo ella sabe imprimir. El reggae melancólico de “Redondo Beach” puso a bailar al Real, con su historia de amor y tragedia, mientras que la fusión de punk y free jazz de “Birdland” provocó un estallido de palmas. Con la conmovedora balada “Free Money”, que narra la desesperación y esperanza de una madre luchando contra la pobreza, confirmó que tenía al público completamente entregado, sin importar el precio de la entrada.
La familia en el escenario y un viejo amigo
Junto a ella, en una estampa familiar y poderosa, se encontraba Lenny Kaye, su guitarrista de toda la vida y cómplice musical desde aquellos tempranos días en St. Mark. Lenny, con su guitarra, sigue el mandato de Patti de sonar “como un accidente de coche”, una descripción que resume la energía cruda y desestructurada de su música. A su izquierda, otra guitarra, la de su hijo, Jackson Smith, mostrando que el legado musical de la familia está más vivo que nunca.
No faltaron las referencias a su obra cumbre. Patti, con un gesto divertido, simuló manipular un tocadiscos imaginario para anunciar el cambio a la “cara B” de ‘Horses’, un guiño que conectó con los puristas del vinilo y con la esencia misma de Vinyl Station Radio.
El homenaje a ‘Horses’ culminó con la intensa “Elegie”, dedicada al legendario Jimi Hendrix, y la monumental “Land: Horses / Land of a Thousand Dances / La Mer(de)”, donde Patti, con sus característicos gritos, arengó a la audiencia en una experiencia casi góspel. Este disco, que ha influenciado a un sinfín de bandas como R.E.M., Radiohead, Nirvana y Pearl Jam, demostró una vez más su atemporalidad y su poder transformador.
Entre aplausos y emoción, un seguidor se escabulló al escenario antes del descanso para entregarle un ramo de flores, un gesto espontáneo que Patti Smith recibió con la calidez que la caracteriza. Lenny Kaye y la banda aprovecharon para entretener al público con versiones como “Marquee Moon” de Television, hasta el regreso de la ‘madrina’ con su clásico chaleco negro y palabras de agradecimiento para Gay Mercader, el promotor que la trajo por primera vez a España en 1976 y que, aunque retirado, no quiso perderse este encuentro.
Un final apoteósico y el ‘poder de la gente’
La noche continuó con éxitos de otros trabajos, como la vibrante “Dancing Barefoot” y la mística “Ghost Dance”. No olvidó el presente, dedicando “Peaceable Kingdom” a Palestina, y recordando a Fred ‘Sonic’ Smith, su fallecido marido y el amor de su vida, con una emotiva interpretación de “Because The Night”.
El cierre fue monumental. Con el público en pie, gritando “¡Oeeee, oeeee!” como en un coro futbolístico, llegó el himno de su carrera: “People Have The Power”. Una declaración de principios, una llamada a la acción que resuena con más fuerza que nunca, recordándonos que, a pesar de todo, “la gente tiene el poder para redimir la obra de los necios”. Fue un final épico, un broche de oro para una noche inolvidable.
Y para culminar la gira española, un giro completamente inesperado: un concierto privado para Inditex en La Coruña. Un evento exclusivo para 200 afortunados seleccionados por sorteo, que deja una pregunta en el aire: ¿alguien dijo punk? Patti Smith, la eterna iconoclasta, sigue demostrando que las etiquetas son solo eso, etiquetas, y que su arte trasciende cualquier barrera, incluso la del gigante textil. Definitivamente, la ‘madrina del punk’ nunca deja de sorprender.
Fuente original de la información: ABC – Israel Viana
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