31 Oct 2025

Quique González revela cuándo perdió la música su poder de movilización

Quique González revela cuándo perdió la música su poder de movilización Quique González revela cuándo perdió la música su poder de movilización Desde los anales…






Quique González revela cuándo perdió la música su poder de movilización

Quique González revela cuándo perdió la música su poder de movilización

Desde los anales de su aclamado trabajo “Salitre 48” en 2001, Quique González se ha consolidado como uno de los compositores más influyentes de la escena musical española. Recientemente, nos sentamos a charlar con él en Malasaña para desentrañar su visión única sobre la música, su proceso creativo y la evolución de la industria. La conversación fue tan profunda como las letras que componen sus canciones, y nos dejó claro que Quique no solo es un artista talentoso, sino también un pensador con una perspectiva muy particular sobre el panorama cultural actual.

Una de las primeras cosas que González nos confiesa es su predilección por tocar en teatros. “Hay menos ruido y el público está más atento”, nos dice, revelando una preferencia por una conexión más íntima y concentrada con su audiencia. Aunque se siente cómodo en estos espacios, se considera un músico de club de corazón, un lugar de donde procede y al que guarda un profundo respeto. Su compromiso con el origen de la música en vivo es palpable: “Si queremos cuidar a la cantera que está empezando y que quiere abrirse camino, deberíamos estar obligados a cuidar, mantener y proteger las salas, porque ahí es donde empieza todo”, subraya con convicción.

La Sobrecarga de Información y el Proceso Creativo

En un mundo donde la información fluye sin cesar, Quique González se siente abrumado. Para él, esta avalancha es frustrante por la imposibilidad de asimilarla por completo y por la vertiginosa velocidad a la que todo ocurre. Esta percepción se traslada a su música, donde busca precisamente lo contrario: profundidad, el arreglo perfecto y la capacidad de extraer algo genuinamente nuevo en cada composición.

Su filosofía creativa es clara: “Hago discos y canciones con la esperanza de que el paso del tiempo les siente bien, y que dentro de diez años no suene oxidado el mensaje o la letra. Que no haya perdido la vigencia, la validez, la magia”. Esta aspiración a la atemporalidad es un sello distintivo de su trabajo y un testimonio de su dedicación al arte.

El artista también destaca la importancia capital de su equipo. Desde su actual productor, Toni Brunet, hasta sus músicos, pasando por colaboradores pasados como Carlos Raya, Ricky Faulkner y Brad Jones. Para González, trabajar con diferentes talentos es un desafío emocionante: “También supone un reto trabajar con gente que haga sonar mis canciones de una manera en la que yo no había pensado”, declara, valorando la diversidad de perspectivas que enriquecen su sonido.

“1973”: Un Reflejo Generacional

Recientemente, Quique González lanzó un disco titulado con un año, “1973”. La elección del nombre no es baladí, sino que encierra múltiples significados. Primero, la estética juguetona de una cifra. Segundo, a pesar de recordar una colaboración anterior con el mismo título de un grupo vasco, este disco se siente más personal y coral al mismo tiempo. Es un homenaje a “nosotros”, a la gente nacida en las décadas de los 60, 70 y 80, y a su amor por la música de los gloriosos años 70, su época musical favorita.

Aunque barajó otros títulos como “La caja de herramientas” o “Coleccionistas”, “1973” resonó con una fuerza y rotundidad que los otros no ofrecían. Este trabajo, más que de nostalgia, habla de madurez y de una mirada retrospectiva con cariño. González se define como sentimental y sensible, pero no nostálgico. No le gusta quedarse anclado en el pasado ni en “batallitas”. Por el contrario, el disco es un reflejo de cómo esta generación enfrenta el futuro con la riqueza de sus experiencias pasadas.

En este álbum, el autor demuestra un cuidado excepcional por las letras, un aspecto que siempre ha trabajado, pero al que en “1973” le ha dedicado un tiempo extra. “Este disco en concreto posiblemente sea al que más horas le he echado, tratando de mejorarlas y de rascar más profundamente en los textos”, asegura, esperando haber logrado una mayor profundidad.

Sus letras navegan entre lo costumbrista y lo críptico, balanceando narrativas explícitas con pasajes más oscuros, creando un equilibrio fascinante que invita a la reflexión y a la interpretación personal.

Influencias y la Vigencia de la Música

Quique González se confiesa amante de la “americana”, pero no por ello deja de apreciar lo contemporáneo. Nombres como Jeff Tweedy y su “Twilight Override” lo tienen cautivado, considerándolo “el mejor disco triple de la historia”. Joe Henry es otra de sus referencias actuales, con discos que lo “vuelven loco” y que comparte con su equipo. Adrianne Lenker, de Big Thief, es otra de sus joyas recientes, así como el disco de Gorka Urbizu “Hasiera Bat” (2024) y las nuevas canciones de Jero Romero. Entre sus favoritos eternos, destaca a John Mellencamp, especialmente sus trabajos más íntimos y acústicos, producidos por T-Bone Burnett.

Pero la pregunta crucial surge: ¿Sigue vigente el poder movilizador de la música? González es categórico al afirmar que, aunque la música sigue siendo importante, “no tiene el poder de movilización que tenía en los 60”. Recuerda la impactante reacción a temas como “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan, que generó un movimiento cultural instantáneo y se convirtió en un símbolo vehicular para las causas sociales. “Eso ahora no pasa tanto a nivel global. Sí en pequeños círculos”, lamenta, contrastando esa época con la actual.

Según Quique, antes había menos acceso a la música, lo que llevaba a una escucha profunda y una asimilación total de cada disco. “Te comprabas un disco y te lo aprendías de memoria, lo asimilabas… Y ese disco formaba parte de tu vida hasta que te comprabas el siguiente”, explica. Ahora, la abrumadora oferta musical y la constante publicación de novedades cada viernes hacen imposible esa conexión profunda. “Tenemos todos los discos del mundo pero no tenemos el tiempo para asimilarlos”, concluye, señalando el exceso de información como un obstáculo para que la música trascienda como antes.

Independencia vs. Multinacionales: Un Camino Elegido

Quique González ha experimentado con multinacionales como Universal, Warner y Sony, pero su camino lo ha llevado a la independencia. Nos comparte sus pros y contras de trabajar con las grandes discográficas. Si bien ofrecen mayores presupuestos para grabar, a menudo restan un porcentaje de los ingresos de los conciertos, lo que para él es un “toma y daca”.

Actualmente, considera que una multinacional no podría ofrecerle algo que le interese realmente o que lo apoye en el desarrollo de su proyecto. Lleva casi veinte años autoeditándose y esta decisión le ha liberado de “muchos dolores de cabeza y mucho encabronamiento”. Su experiencia le ha enseñado que las multinacionales, como grandes corporaciones, son difíciles de entender. Aunque mantiene buenas amistades en el sector, cree que para él, y quizás para muchos, solo ofrecerían complicaciones. “Las ‘multis’ no tienen nada que ofrecerme a mí, ni a nadie en general. Igual me estoy perdiendo algo, pero creo que sólo pueden ofrecerme dolores de cabeza. Y además, tampoco creo que ellos estén interesados”, sentencia, dejando clara su elección de autonomía artística.

Fuente original de la información: ABC –

Créditos de la imagen: Miguel de las Heras

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