Su abuela les tiene miedo por lo que han logrado
¡Atención, melómanos y amantes de las historias que inspiran! Desde Vinyl Station Radio, hoy venimos a contaros la increíble travesía de una banda que ha puesto patas arriba el panorama musical español. Hablamos de Sanguijuelas del Guadiana, un trío extremeño cuyas letras, cargadas de la esencia rural y la España vaciada, han resonado con una fuerza imparable. Tan fuerte ha sido su impacto que hasta la abuela de uno de sus integrantes, Isabel, ¡les ha cogido un poco de “miedo” a su éxito!
Así lo cuenta Carlos Canelada, cantante, guitarrista y compositor principal del grupo, que con solo 22 años ya es la voz de una generación. Su abuela, en un arrebato de orgullo y desconcierto ante la magnitud del fenómeno, le espetó: «Esto ya es demasiado, Carlos. Me está empezando a dar miedo». Y no es la única. Juan Grande, el bajista con su rasta y un pendiente en forma de botijo, compartió la preocupación de Isabel: «¡Venga, chicos, dejad de dar conciertos y quedaos en el pueblo ya!». Estas anécdotas, contadas entre risas, nos dejan ver la humanidad y el arraigo de estos artistas, que, a pesar de estar conquistando escenarios por todo el país, no olvidan de dónde vienen.
De la cocheras al estrellato: Un ascenso meteórico
Lo que Sanguijuelas del Guadiana ha logrado en apenas cuatro meses es digno de una película. De tocar en las cocheras de su pueblo o en una discoteca abandonada, han pasado a llenar recintos a lo largo y ancho de España e incluso cruzar el charco hasta México. Víctor Arroba, el otro bajista de 24 años, con la adrenalina todavía a flor de piel después de su concierto en Zafra, confesaba la magnitud del momento: «La verdad es que lo de ayer en Zafra fue la locura máxima. Sonó la intro, subimos al escenario y, aunque nos habían advertido, miré al frente y… ¡Uf! El mar de cabezas se perdía en el horizonte. ¡Hostias, te juro que me temblaron las piernas!». Imaginaos la escena: miles de personas entregadas, coreando sus canciones, un verdadero mar de emociones.
Actualmente, los encontramos en la calma de la playa de Calicantos, en la misteriosa Siberia extremeña, compartiendo batallitas de su reciente concierto. A pesar de los llenos absolutos y la ovación de más de diez mil personas en Zafra, la modestia les delata. Frases como «todo esto es muy raro», «me está costando asimilarlo» y «¡qué fuerte!» son comunes en sus conversaciones, demostrando que la fama aún les parece un sueño del que no quieren despertar.
El Corazón de ‘Revolá’: Desde Casas de Don Pedro al mundo
La presentación de su primer disco, ‘Revolá’ (Infarto Producciones), no pudo ser en un lugar más simbólico. Escogieron el 15 de mayo, día de la romería de su pueblo natal, Casas de Don Pedro. La Ermita de San Isidro, testigo de su amor por la tierra, fue el escenario perfecto. Autobuses de toda la región, desfiles de carrozas y chiringuitos se unieron para celebrar no solo la fiesta local, sino también el nacimiento de un fenómeno musical que está cambiando las reglas del juego. Carlos Canelada recuerda con emoción ese día: «Fue emocionante, la verdad». Un evento que, según él, si su abuela hubiera presenciado, «entiendo que se hubiera asustado», con una sonrisa.
Antes de su épica actuación en Zafra, la expectación era palpable. Cientos de fans se agolpaban en el recinto para la prueba de sonido, pidiendo fotos y autógrafos. Hasta la autoridad local no pudo resistirse a saludarles, lo que llevó a Pedro Atanasio, su amigo y tour manager, a intervenir para proteger el espacio de los artistas. Atanasio, quien dejó su trabajo como investigador en la Universidad de Extremadura para unirse a esta aventura, cree firmemente en el poder del grupo: «Con ellos mucha gente se está dando cuenta de lo que hay en el mundo rural y de que pueden volver a sus pueblos a recuperar lo que había antes». Sus palabras reflejan un compromiso que va más allá de la música, tocando la fibra del resurgimiento rural.
Un fenómeno que rompió barreras: El Sonorama Ribera y La Riviera
El punto de inflexión definitivo llegó el 8 de agosto. Su concierto en el festival Sonorama Ribera de Aranda de Duero fue un antes y un después. La Plaza del Trigo se llenó de banderas extremeñas y pancartas que incluso exigían un tren digno. Al día siguiente, la locura: agotaron las entradas para su concierto programado meses antes en La Riviera de Madrid. Tuvieron que añadir dos fechas más y, sí, también se vendieron en un abrir y cerrar de ojos. El éxito no solo es musical; es un movimiento cultural. La gente se identifica con sus letras, que gritan “llevadme a mi Extremadura” o “suerte la tuya de poder vivir donde naces”, en una clara reivindicación de la vida rural frente al éxodo urbano.
Estas letras no son casualidad. Reflejan una realidad que muchos extremeños conocen bien: la lucha contra la despoblación. Cientos de pueblos al borde de la desaparición, miles de viviendas vacías. Sanguijuelas del Guadiana, a diferencia de otros artistas, no llama a la huida. Ellos cantan a la posibilidad de quedarse o regresar, de no sentirse fracasado por elegir el pueblo. «Nosotros no decimos que la gente tenga que volver al pueblo, porque somos conscientes de las oportunidades. El disco tampoco idealiza la vida aquí, solo contamos lo que vivimos», aclara Canelada, paseando por las calles de su pueblo, Casas de Don Pedro, que de cuatro mil habitantes en 1960 ha pasado a mil.
La vida en Madrid vs. la tranquilidad del pueblo
Su experiencia en Madrid les hizo valorar aún más lo que tenían en casa. Juan Grande recuerda haber pagado 200 euros por una habitación en Canillejas para luego ver cómo ascendía a 500 por apenas cinco metros cuadrados. Carlos Canelada no se quedaba atrás, su “ratonera” le costaba 600 euros. Para ellos, era una “pérdida de tiempo para la música”. En Madrid, los problemas de espacio y el coste de los locales de ensayo eran constantes. En Casas de Don Pedro, la cochera o la discoteca abandonada les ofrecían libertad creativa sin límites de tiempo ni dinero.
Este año, la furgoneta del grupo ha recorrido más de 25.000 kilómetros y han actuado en setenta municipios, incluyendo su primera incursión en México. Y la gira no para, prometen alcanzar el centenar de conciertos antes de finalizar, con un cierre “muy especial” que mantienen en secreto. La banda ha rechazado ofertas de grandes discográficas, dejando claro que su prioridad es mantener el control creativo y la libertad. «Tenemos claro que queremos tener el máximo control sobre el grupo. No queremos que nos digan dónde y cuándo tenemos que tocar o hacer entrevistas», afirma Juan Grande con convicción. Un auténtico espíritu independiente que les ha llevado a la cima.
Sanguijuelas del Guadiana es más que una banda. Es un recordatorio de que la pasión, la autenticidad y el compromiso con las raíces pueden mover montañas. Su música es un bálsamo para el alma y un grito de esperanza para el mundo rural. Y sí, aunque a la abuela Isabel le dé “miedo” su éxito, nosotros en Vinyl Station Radio no podemos estar más emocionados por ver hasta dónde llega esta revolución musical. ¡Larga vida a Sanguijuelas del Guadiana!
Fuente original de la información: ABC – Israel Viana
Créditos de la imagen: Pablo Ortega vídeo: david del río Y PABLO ORTEGA